En Centroamérica se presentan todo tipo de divisiones, mismas que se manifiestan de distintas maneras, empezando por disputas territoriales y de recursos naturales entre Estados, pasando por el intento de penalización a la migración de personas originarias de países vecinos, y terminando con algunos fraccionamientos que parecieran no ser tan profundos –como lo son los deportivos-, sólo por citar unos ejemplos.
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Se estima que en el istmo centroamericano habitan alrededor de 45 millones de personas, mismas que a la vez representan una extensa variedad de culturas, en los distintos países de la región. Pero, por otra parte, se sabe que las condiciones de disponibilidad de recursos naturales, vocación de suelos, altitudes sobre el nivel del mar, y otras características propias de cada lugar, son hasta cierto punto similares, al igual que la situación socioeconómica de la población.
Lo anteriormente descrito, representa una de las tantas razones, del porque en el área han existido intentos por impulsar procesos integracionistas, después de haberse disuelto la República Federal de Centro América, hace ya bastante tiempo atrás. En el siglo pasado, se dieron esfuerzos por fortalecer la integración centroamericana, obteniendo valiosos resultados en un tiempo relativamente corto, pero al final sólo quedó encaminado el proyecto de regresar a lo que antes había conformado un mismo bloque.
Puede afirmarse que el bloque está fragmentado, porque cada país define sus políticas a tomar en particulares formas de aplicación, en donde las condiciones que se han propiciado en cada lugar son variables, desencadenando esto en la obtención de distintos tipos de resultados a lo largo de este proceso. Además, cada lugar ha tomado una variedad de caminos en lo que a tratados comerciales se refiere, manteniéndose cierta tendencia, pero, con diferencias bien marcadas. Esto último es adecuado hacerle referencia, puesto que, las relaciones que han establecido comercial e individualmente los centroamericanos han generado desiguales niveles de alcance.
Siguiendo en este mismo sentido, es apropiado remarcar algunas de las diferencias que se distinguen en la región, siempre en materia de intercambio comercial y demás relaciones que derivan de esto. Por ejemplo, que Guatemala ha conformado fuertes lazos con Norteamérica y últimamente busca hacerlo con países asiáticos y sudamericanos; por otra parte, Nicaragua hace lo suyo con el bloque que se autodenomina “países no alineados”, obteniendo ayuda principalmente de Venezuela y Cuba; muy aisladamente, Costa Rica ha conseguido resultados considerables, con los vínculos establecidos con la República de China, adquiriendo grandes beneficios aparentemente.
Después de abordar brevemente la forma en que se dan las situaciones en el Istmo, puede hacerse varias conclusiones, en donde particularmente resaltaría que, siendo las economías centroamericanas tan pequeñas -sin capacidad de influenciar los precios internacionales ni las condiciones de mercados-, es contraproducente actuar aisladamente, porque no es lo mismo negociar con los asiáticos -o con cualquier otro país o bloque económico- como bloque, que hacerlo de la manera que se ha hecho hasta la actualidad. Partiendo de la conclusión anterior, se desprenden otras, en las que se puede afirmar que se podría conseguir intercambios favorables, en comparación a lo que se ha alcanzado individualmente, como lo es mejores términos en la negociación de los tratados.
La integración es compleja, dado que, los intereses sectoriales de cada país son marcados y rígidos, pero, de no lograrse actuar en bloque, seguiremos desfavorablemente remando en este mar que se denomina “globalización de la economía”.