Talibanes: Rehenes siguen con vida


Rehenes. Imagen de archivo de los surcoreanos que fueron capturados en Afganistán.

Los 22 surcoreanos en poder de los talibanes están «todos vivos», afirmó hoy a la AFP el portavoz de los rebeldes afganos, Yusuf Ahmadi, un dí­a después de la ejecución de uno de los rehenes; mientras, las autoridades prosiguen las negociaciones con apremio.


«Desde el último ultimátum, ningún otro surcoreano ha sido ejecutado. Están todos vivos», declaró a la AFP por teléfono el portavoz talibán en referencia a los rehenes surcoreanos, en su mayorí­a mujeres, secuestrados hoy en la provincia de Ghazni, a 140 kilómetros al sur de Kabul.

Los talibanes mataron ayer por la noche al jefe de los 23 voluntarios de la iglesia presbiteriana de Saem-mul, el pastor Bae Hyng-Kyu, de 42 años, y amenazaron con ejecutar a los otros si no se respeta su exigencia de un primer canje de ocho rehenes a cambio de la liberación de ocho rebeldes presos en cárceles de Afganistán.

«Las negociaciones prosiguen», declaró Mirajuddin Pattan, gobernador de la provincia de Ghazni.

En un intento de acentuar la presión sobre el gobierno de Kabul, los talibanes recurrieron, por tercera vez, a la amenaza de un ultimátum, «el último», advirtieron.

Ese ultimátum expiró durante la noche del miércoles al jueves sin «que ningún otro surcoreano» haya sido ejecutado, precisó el portavoz de los rebeldes.

La ejecución del religioso surcoreano, la primera de un rehén extranjero en Afganistán tras la de un ingeniero indio en abril de 2006, fue calificada de «acto inhumano» por el gobierno de Seúl.

«El gobierno surcoreano deplora amargamente la muerte de uno de sus ciudadanos por los secuestradores en Afganistán. Los responsables de esa muerte jamás podrán huir de su responsabilidad por este acto inhumano», según un comunicado de la Presidencia.

«Frente a la gravedad de la situación, el gobierno decidió mandar a Afganistán a un enviado especial para consultas más estrechas con el gobierno afgano», especificó la nota.

Los 23 voluntarios evangelistas, de entre 20 y 30 años de edad, fueron secuestrados cerca de Qarabag –donde también se halló el cadáver de su pastor–, cuando viajaban en un vehí­culo particular por la ruta entre Kabul y Kandahar (sur), muy peligrosa ya que atraviesa zonas controladas por los talibanes.

Es el mayor grupo de extranjeros secuestrado por los rebeldes afganos desde que una intervención militar internacional derrocó su régimen fundamentalista, a finales de 2001.

En agosto de 2006, las autoridades afganas expulsaron a varios cientos de cristianos surcoreanos que habí­an acudido al paí­s a una manifestación religiosa, ante el temor de que su presencia pudiese provocar reacciones violentas.

Asimismo, en poder de los talibanes se encuentra actualmente un ingeniero alemán y cuatro colegas afganos, secuestrados el 18 de julio en la provincia de Wardak, a 100 kilómetros al sur de Kabul, y para cuya liberación también exigen un canje de prisioneros.

Otro alemán secuestrado con el mismo grupo fue hallado muerto, ejecutado según los talibanes pero posiblemente muerto por un ataque cardí­aco, según Berlí­n y Kabul.

El presidente afgano, Hamid Karzai, ha reiterado en varias ocasiones que nunca accederá a nuevos canjes de rehenes por presos talibanes, tras el llevado a cabo en marzo para lograr la liberación del periodista italiano, Daniele Mastrogiacomo.

Ese canje fue muy criticado, especialmente porque posteriormente, los dos guí­as afganos del italiano, secuestrados al mismo tiempo que el periodista, fueron ejecutados.

Uno de los jefes militares talibanes, Mansur Dadulá, que es uno de los cinco presos canjeados por Mastrogiacomo, afirmó que los rebeldes recibieron la orden de secuestrar a cualquier extranjero «allí­ donde se encuentren», en unas declaraciones a la cadena británica Channel 4 difundidas el miércoles.

Por otra parte, unos 50 presuntos talibanes murieron y 16 de sus refugios quedaron destruidos en unos «feroces combates» de más de doce horas de duración en la provincia de Helmand, en el sur de Afganistán, según afirmó el jueves la coalición internacional bajo mando estadounidense.

«El gobierno surcoreano deplora amargamente la muerte de uno de sus ciudadanos por los secuestradores en Afganistán. Los responsables de esa muerte jamás podrán huir de su responsabilidad por este acto inhumano».

Comunicado de la Presidencia de Corea del Sur.