El ornato de nuestra otrora “tacita de plata”


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En relación a que alguien le dio a nuestra ciudad capital el calificativo de ser “la más fea del mundo”, considero oportuno mencionar que seguramente quienes así opinaron, más de alguna mala experiencia les motivó a hacerlo. No hace mucho vi por la televisión norteamericana el mal predicado que se tenía de la ciudad de Nueva York, lo que me sorprendió sobremanera, pues soy del criterio que tiene incontables atractivos, pero a la hora de entrar los expositores a explicar sus razones, se debía a que uno había sido víctima de un asalto, otro de un atropello y el que me pareció todavía más curioso, se debió al mal servicio recibido en un restaurante.

Francisco Cáceres Barrios


Pasé por la experiencia de no gustarme ir a El Salvador porque transitar por el centro de la ciudad me deprimía su desorden, ausencia de limpieza y el congestionado tránsito de vehículos, dejando de lado la belleza de otras calles, avenidas y calzadas, como lo que seguramente podrá ocurrirle a tantos turistas que cuando transitan por diversos sitios de nuestra capital por su falta de adornos, atractivos y desordenado ambiente hace expresar términos peyorativos. Pero al enterarme que Su Muni recaudó Q33 millones por el Boleto de Ornato el año pasado, estimo que bastante podría hacerse para mejorar la situación, puesto que lo pagamos todos, incluso los de la tercera edad pues aunque estemos exonerados, sinnúmero de oficinas nos fuerzan a ello, dado a que lo exigen sin que haya modo de hacerles entender que los mayores de 60 años no estamos obligados.

En una nota publicada en  Diario La Hora, del 6 de enero de 2014, página 31, se menciona que mucha gente reclama a las autoridades por no reaccionar ante la suciedad de nuestras aceras, especialmente porque en ellas miles hacen sus necesidades fisiológicas, habiendo respondido el Director de Comunicación Social del ente edilicio: “Hay baños públicos en el Centro Histórico, pero ya depende del vecino si hace uso de ellos o no”. Esto me obliga a decir que sería bueno y oportuno que el funcionario aclarara cuántos hay y en donde están situados, pues que yo sepa, caminando a lo largo de la sexta avenida podré encontrar uno en el Parque Gómez Carrillo, otro en el Parque Centenario y otro en el Parque Jocotenango, lo que obliga a preguntar: ¿alguno de nuestros paisanos podrá contener sus necesidades a lo largo de tantas cuadras?

Definitivamente no se puede tapar el sol con un dedo. Además de lo dicho, un eficiente administrador edilicio podría mejorar mucho su ornato, como ordenar el tránsito de vehículos con semáforos debidamente sincronizados en cada cruce; aceras seguras y transitables, todo el transporte colectivo utilizando unidades no contaminantes; pasos peatonales a nivel y desnivel bien señalizados; eficiente limpieza, incluso mecanizada; agentes policíacos adecuadamente adiestrados y todas las calles pavimentadas, solo para citar algunas sugerencias.