Como problema de Estado


Chile asumirá como cuestión de Estado un grave incidente ocurrido el jueves en Toronto, donde los jugadores del equipo Sub-20 fueron detenidos por la policí­a canadiense con agresiones y fuerza excesiva, según las denuncias, tras la derrota en semifinales 0-3 frente a Argentina.


A primera hora de este viernes el Gobierno chileno envió una nota diplomática para expresar a las autoridades canadienses su malestar y exigió explicaciones por lo ocurrido en el Estadio Nacional de Toronto, anunció el canciller Alejandro Foxley.

«Hemos decidido enviar una nota a través de nuestro embajador en Canadá a la cancillerí­a canadiense, para hacerles ver el malestar que hay en Chile respecto de lo que ocurrió, el exceso de violencia y pedir formalmente una explicación -ojalá detallada- de por qué ocurrió esto», dijo Foxley en una rueda de prensa.

La presidenta chilena Michelle Bachelet calificó los hechos de «graves» y dijo que la delegación chilena sufrió una agresión injustificada.

«Los hechos sucedidos son especialmente graves a nuestro juicio, porque la delegación chilena sufrió una agresión que era injustificada claramente», señaló la mandataria.

«Es por eso que yo le he solicitado al Ministerio de Relaciones Exteriores que solicite que se investiguen todos los antecedentes y se realicen todas las gestiones que sean necesarias, porque nos parece que lo que le sucedió a los muchachos no debí­a haber sucedido, y el gobierno va a ser extraordinariamente claro a esto al respecto», agregó la mandataria.

Los incidentes entre los jugadores chilenos y la Policí­a de Toronto se iniciaron tras el partido que Chile perdió 0-3 frente al Argentina, por el paso a la final del Mundial Sub-20 que se juega en Canadá.

Por causas que aún no estaban del todo claras, la policí­a habrí­a reprimido con choques eléctricos y fuertes golpes a varios jugadores chilenos y parte del equipo técnico, según versiones de la delegación nacional.

También se denunció el uso de gases disuasivos sobre los futbolistas chilenos, que imágenes de la televisión local mostraron arrestados y esposados.

Versiones de prensa de Santiago -que reproducen ampliamente los hechos a través de reportes de periodistas en el lugar-, coinciden en señalar que los incidentes se habrí­an iniciado cuando jugadores se disponí­an a saludar a algunos hinchas que acompañaban al equipo chileno. En ese momento, la policí­a los separó bruscamente y se iniciaron los forcejeos.

«Nos trataron como animales. Nos gritaban que éramos criminales», dijo el jugador Isaí­as Peralta, uno de los más afectados, que mostró a la prensa dos heridas en el costado derecho y aseguró que procedí­an de las descargas eléctricas de la que dijo haber sido ví­ctima.

Otro jugador, Juan Pablo Arenas, relató: «Me azotaron contra el suelo. Me dieron una patada en la cabeza y quedé sangrando».

A través de un comunicado, la Policí­a de Toronto afirmó este viernes que sus agentes respondieron a la agresividad de los futbolistas chilenos.

En el documento, firmado por William Blair, responsable del destacamento policial en el Estadio Nacional de Toronto, se justifica el accionar policial.

«El trabajo de ellos fue responder, de una forma firme, pero justa, para terminar con la violencia. Están entrenados para ello, y es lo que hicieron», señaló el texto.

Los incidentes se produjeron dos dí­as después de una visita oficial a Chile del primer ministro de Canadá, Stephen Harper, quien selló junto a la presidenta Bachelet una alianza estratégica, que profundiza el Tratado de Libre Comercio suscrito hace 10 años.

En Canadá viven unos 42.000 chilenos, una de las mayores colonias nacionales en el extranjero.