Dos triviales historias para pasar el tiempo


Eduardo-Villatoro-2013

El pasado fin de semana que estuve de holgazán contemplando el mar me recordé de dos viejas historias, que, con mis disculpas a quienes ya las leyeron en Internet, las comparto a mis contados y pacientes lectores porque el ocio me impidió escribir a tiempo un pomposo “artículo de fondo”.

Eduardo Villatoro


Un banquero norteamericano está en la playa cuando atraca un pescador artesanal con su amplia lancha rebosante de pescados de apreciable tamaño. El turista le pregunta: –¿Cuánto tiempo te ha tomado pescarlos? –De cuatro a cinco horas, responde.

–Deberías dedicar más tiempo y capturar más pescados, aconseja el inversionista. El pescador replica: –Tengo lo suficiente para satisfacer todas las necesidades de mi familia y sobradamente para la venta. –¿Y qué haces el resto de tu tiempo? inquiere el banquero. –Después de pescar, descanso un rato, juego con mi hijos, comparto con mi mujer y después voy al pueblo a platicar con otros pescadores, nos tomamos un par de cervezas y toco la guitarra.

El empresario se presenta: –Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Si dedicas más tiempo a la pesca, con los ingresos podrías comprar una lancha más grande; con las ganancias tendrías una flota de botes pesqueros. Venderías el pescado a una procesadora, sin necesidad de intermediarios, y podrías tener tu propio sistema para administrar la producción, procesamiento y distribución. Luego te irías a vivir a la capital para manejar tu empresa en expansión.

El pescador pregunta: –¿Cuánto tiempo tarda todo esto? El gringo repone: –Entre 15 y 20 años. –¿Y luego qué…? El banquero añade: –Cuando llegue el momento pones en venta las acciones de tu empresa a un buen precio. Te volverás inmensamente rico, millonario.

–Millonario… humm…Y luego… ¿qué?, pregunta displicentemente el pescador. El inversionista le expone: –Aquí viene lo mejor. Te retiras, retornas a tu aldea, pescas un poco, tomas tus siestas, platicas con tus hijos y tu mujer, cenas, te vas al parque con tus amigos a distraerte, a tocar tu guitarra y entonar canciones…

El pescador artesanal simplemente le dijo: -¿Acaso no es todo lo que tengo y hago ya?

—oooOooo—

Un campesino monta su caballo y visita a uno de sus vecinos. Al llegar a su destino toca la puerta de la rústica casa que abre el hijo menor de 10 años. El visitante pregunta por el padre del chico, que le dice que su papá fue al pueblo con su mujer, madre del niño.

Seguidamente, el campesino pregunta por Ernesto, el hijo mayor del matrimonio, de 17 años. El chico le dice que acompañó a sus padres. –Quizá yo pueda ayudarlo, le dice a su vecino, que cavila un momento antes de confiarle al niño: –Mi problema es que tu hermano Ernesto embarazó a mi hija menor y…

El patojo interrumpe: –Para este servicio sí tiene que hablar con mi papá. Yo sé que él cobra Q100 por prestar el toro semental y Q20 por el cerdo de raza; ¡pero no tengo idea de lo que cobra por el Ernesto!