Así titula el autor, teólogo, economista, filósofo y humanista Álvaro Velásquez al nuevo texto que recién escribe y que está a la venta en las principales librerías del país, desarrollando su contenido al explicar que se trata de una aproximación al movimiento libertario en Guatemala, y sus discursos.
Velásquez es conocido por su línea de pensamiento social, no sólo por las distintas acciones que ha realizado de estudios y trabajo durante su vida, sino, además, por su columna semanal que tiene en uno de los matutinos nacionales. En este libro, reitera una línea de pensamiento ideológica de izquierda, y retrata algunas de las casualidades de la enferma democracia guatemalteca, explicando justificaciones históricas principalmente, pero que no han dejado de tener vigencia para el país, especialmente en la actual coyuntura, en donde de acuerdo a indicadores económico-sociales, Guatemala sigue perdiendo la batalla de la pobreza, la impunidad, la inseguridad, la democracia y un largo etcétera.
El análisis hecho por el autor identifica desde la teoría pura económica y su enfoque hacia países en vías de desarrollo, hasta llegar directa y específicamente a Guatemala, en donde explica que las corrientes liberales han sido desde siempre asumidas por élites del poder, que han incursionado en la administración pública, la educación superior, la religión, entre otras. Indica también, que como consecuencia el Estado está compuesto bajo esa tendencia ideológica-económica, que no permite el desarrollo de las masas, de forma ordenada, equitativa y pluralista.
Especialmente hace énfasis en uno de los capítulos, sobre aspectos como la incidencia de esta corriente liberal ha tenido en la sociedad guatemalteca, taxativamente sobre el sistema político, la equidad de género, la fe cristiana, la juventud, los pueblos indígenas y las clases sociales, además de comentar sobre el pluralismo como medida preferente a la exclusión. Interesante resulta entonces, hacer el análisis de congruencia con esos antecedentes formulados, con la coyuntura integral del Estado en el nuevo siglo. Hace el autor, al final, una serie de conclusiones, que metodológicamente parecieran fuera de lugar, pero que facilitan el entendimiento del epílogo, como cierre al texto. Reflexiona el autor y reconoce, casi invisiblemente, el aporte del liberalismo a la democracia, en cuanto a la búsqueda de la superación personal y el individualismo.
En el contexto nacional y actual, el libro de Velásquez pone de manifiesto un criterio que, a su forma de ver, ha influido en los graves índices de violaciones de derechos humanos de la población en general, desde hace mucho tiempo, dejando a un colectivo burgués, posicionado y en control del Estado, la sociedad y la academia.
Lo que no puede dejarse de pensar, es que cada vez más los conflictos sociales surgen en el país, y en el mundo, por razones de índole económica-social, y el incumplimiento del Estado en garantizar derechos y condiciones mínimas para cada persona, en donde se le permita vivir con dignidad. Si en realidad la burguesía tiene aletargado al país, ya va siendo hora de un despertar, y es mejor hacerlo en paz y armonía, antes que los distintos polvorines sociales estallen y peligre no solo la institucionalidad del país, sino la misma sociedad como tal.