¿Qué viene primero, la excelencia en la educación para lograr la transformación del sistema, o la transformación del sistema educativo para lograr la excelencia?
Cuando se dice que una escuela es excelente, ¿qué queremos significar?
Si indagamos sobre los conceptos implícitos en esas dos preguntas, vamos a encontrar que hay más que una respuesta.
¿Será que el significado de las dos palabras claves, excelencia/transformación, dependen de cómo las definamos?
Si es así, ¿quién o quiénes van a decidirlo para que haya una implementación que ofrezca a los jóvenes hoy y mañana, las herramientas para manejarse positivamente en la sociedad actual y del futuro?
En esta época los educadores, muchos, no todos, buscan la excelencia en los resultados de los exámenes. Más altos, más excelencia lograda en la enseñanza; más bajos los resultados, significa que hay problemas, que los alumnos no aprendieron el contenido.
¿Qué tal si cambiamos ese enfoque? En vez de concretarnos a un sistema de medición (como algunos dicen, cultura de…para decir…), enfaticemos la excelencia en la educación para TODOS los alumnos y así será posible que los números de las calificaciones de los exámenes emerjan más altos como resultado de la búsqueda de la excelencia en primer lugar. De nuevo, depende cuál es nuestro entendimiento de la palabra excelencia y cómo se integra a la visión de la transformación del sistema educativo.
El currículo es en su mayoría, la concentración de contenidos de materias académicas que son sólo una parte del mismo. Queremos también que los alumnos puedan razonar, demostrar “resiliencia” y responsabilidad como un ejemplo. Dentro de poder razonar se encuentran habilidades de pensamiento que permitan a los alumnos participar activamente en su mundo; pensamiento crítico y analítico para asegurar que las ideas nuevas producto del pensamiento creativo sean buenas. Luego, es necesario tener el pensamiento práctico para poder poner en práctica esas ideas y poder convencer a otras personas sobre su valor. Otro pensamiento al que no se hace referencia normalmente es el pensamiento sabio que asegura que las ideas ayudan en la construcción del bien común en la sociedad.
El concepto “resiliencia” se aplica al éxito de los alumnos en la escuela y después en el mundo laboral. Es la persistencia y el deseo de superar los obstáculos puestos en su camino para lograr las metas establecidas. Para alcanzar lo anterior, cada persona, cada alumno, tiene que tener la actitud de creer en sí mismo y su habilidad de lograr metas.
No hay que explicar mucho sobre la importancia de la “responsabilidad” que incluye la moral y la ética.
Para terminar, podemos decir que la excelencia es más completa en tanto que siempre estamos en búsqueda para el bien del alumno completo: Cabeza, corazón y cuerpo.
Por eso, el sistema educativo tiene que ser dinámico que es lo que se necesita como resultado de una transformación.
Concluyo diciendo que la excelencia y la transformación están tan integradas e íntimamente necesarias, que no se puede aislar una de la otra.