Contrario a lo que se pudiera pensar, esta carta NO va dirigida al general presidente Otto Pérez. Sino a mi amigo antigüeño Otto López, más conocido como “Violineta”, porque, debido posiblemente a una afección en la garganta cambia constantemente el tono de voz y pasa de sonidos graves a agudos o a la visconversa.
Don Otto tiene 87 años y le gusta la política, por lo que reitera que si tuviera pisto compraría una plaza de diputado para pasar los últimos años de su vida sin trabajar, haciendo negocios y gozando la existencia a plenitud. Lástima que esa plaza cada vez sea más cara.
Pues bien, en una visita por el terruño conversé largo y tendido con don Otto, quien es un experto analista en todología, la ciencia de todos los que saben todo incrustados en cualquier oficina pública o privada.
El panzaverde me comentó los temas más recientes de manera un tanto atropellada y empezó con indicarme que su “tocayo”, el mero mero tatascán fue sorprendido al indicarle que la recaudación de impuestos en aduanas había subido. “Mire, usté que trabajó 11 años en Finanzas sabe que en estos meses suben esos impuestos porque están ingresando toda la mercadería para las fiestas navideñas y así como el fisco percibe más, los vistas y empleados también y así será el año entrante”.
“Siguiendo con esto, usted que fue miembro de la Junta Monetaria y catedrático de Derecho Tributario, sabe que el endeudamiento para pagar deuda y el endeudamiento en general en un país puede llevarlo a su debacle económica y a una convulsión social, tal como ocurrió durante la década perdida del Muso Ayau, particularmente en países de América del Sur y lo que nos obligó en 1987 por decisión del entonces Presidente del Banco de Guatemala a que el quetzal, que artificialmente estaba a la par del dólar, pasó a valer de la noche a la mañana cerca de Q6.00 por un dólar de nuestro papaíto del Norte y lo que es otra paja es que PREVIAMENTE a que los HONORABILÍSIMOS diputados aprueben cualquier tipo de deuda se debe pedir la opinión del Ejecutivo a través de Segeplan, es decir, con una orden presidencial y de la Junta Monetaria donde están tres ministros y el propio presidente del Banguat más otros a los que les tiran un hueso como el representante de la tricentenaria y gloriosa Usac y la aprobación en el Congreso es solo de llegar a las “negociaciones” adecuadas”
“Pero deje eso –continuó don Otto con su monólogo–, como usted sabe este Gobierno es el que ha roto todo récord de comprar y pagar por procedimientos de “excepción”, con lo cual no se sujetan a fiscalización alguna, o en todo caso crean fideicomisos y oenegés para hacer sus negocios con comisiones que van del 29 al 30 %, ejemplo que es seguido fiel y devotamente por los alcaldes sin distingos de banderas políticas”.
Y ¿qué me dice de la pendejada de ley contra el robo de celulares y la de los chalecos para los motoristas que resultan más tristes que nuestra aflicción porque México no vaya a clasificar en un Mundial como con tristeza dijo mi tocayo? Por aquello de las dudas ya le llevé su candelita a nuestro tocayo el Hermano Pedro para que los lleve a Brasil”.
“Por costumbre leo “El Peladero, esa sección de rumores que sale en elPeriódico en donde hablan de una corrupción que ni los anteriores presidentes y vicepresidentes de la era democrática han tenido. Yo sé que son chismes, pero recuérdese de que “cuando el río suena, piedras lleva”, me dijo.
“Otra cosa que me preocupa –continuó– es que aunque yo no soy abogado y usted sí es que los jueces no solo no valoran adecuadamente las pruebas sino que JAMÁS aplican la Constitución y el Convenio contra el Crimen Organizado que tengo entendido son leyes del país y que evitarían que ABSUELVAN a asesinos que a mí me basta verles la cara para condenarlos”, afirmó don Otto.
“Si se da cuenta, continuó, llevan más de 30 rondas para nombrar al presidente de la corte y las malas lenguas de dos exmagistrados me dijeron que en ese lugar el que preside autoriza o se hace de la vista gorda de sobresueldos y sueldos de ensueño que ganan sus colegas magistrados, los viajecitos y carros que se echan y que tienen una cláusula especial de que quienes tengan y así lo deseen pueden conseguirles buenos chances a sus amantes. ¿Será usté?”…
En fin, la columna de hoy prácticamente fue escrita por don Otto. ¿Estamos?…