Si nos atenemos a lo que dicen los diputados, se ha llegado a un acuerdo para aprobar los préstamos, pero con la condición de que antes se apruebe el paquete de leyes llamado de transparencia y la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Sinceramente hablando y con visión de pueblo, lo que están haciendo es darnos atole con el dedo, para que la gente suponga que los préstamos serán utilizados con transparencia y que la reforma política significa que habrá más democracia en los partidos y que la institucionalidad política ha de mejorar.
Decimos que nos están dando atole con el dedo porque de ese Congreso, comprometido hasta las cachas con las prácticas politiqueras y de clientelismo para traficar influencias, no puede salir ni una ley que efectivamente promueva la transparencia, porque eso sería matar la gallina de los huevos de oro que tanto sirve también a los diputados con cuestiones como el listado geográfico de obras, ni saldrá una ley electoral que regule los financiamientos privados para las campañas políticas porque eso honestamente hablando, con base en antecedentes como los que se dieron cuando se aprobó el presupuesto, como los que vimos cuando se aprobó la ley de telecomunicaciones y otras que han sido hechas al gusto del cliente, no puede uno ser tan ingenuo como para suponer que súbitamente se produjo un halo de santidad entre nuestros diputados para hacerlos entender el daño que al país le hace la corrupción, incluyendo la de ellos mismos, y que por lo tanto dispusieron ponerle trancas a las prácticas indecentes que han sido característica de nuestra administración pública.
El motivo e interés de los políticos no es el servicio público, sino el negocio que les permita amasar fortunas que no pueden lograr con trabajo honrado. Cada cuatro años sale un nuevo grupo de nuevos ricos que aprovecharon la oportunidad para armarse hasta los dientes y amasar la fortuna que les permita vivir con plena tranquilidad el resto de sus días.
Introducir un efectivo control y una fiscalización real es un paso impensable en las condiciones actuales, tan impensable como que los mismos políticos representados en el Congreso puedan mejorar el sistema de los partidos políticos para acabar con el control de las camarillas que fundan, organizan y dirigen los partidos con criterio de caudillos para su propio beneficio y poniendo en venta las candidaturas para asegurar el financiamiento de las campañas.
¿Le gusta a usted comulgar con ruedas de molino? Si es así, ahora le están dando una de enormes proporciones.
Minutero:
Es una gran indecencia
que nos quieren engañar
de leyes de transparencia
que nada van a cambiar