Educación del futuro: ¿avance o atraso?


Miguel-Saquimux-2012

La modernidad exige que se modifiquen y transformen los procesos de enseñanza–aprendizaje a todo nivel, empezando desde el nivel preprimario hasta el superior. En un país como Guatemala, es complejo incorporar adecuadamente la tecnología a dichos procesos, puesto que, los resultados no necesariamente reflejarán la mejora que se pretende, y hasta cierto punto podría ser contraproducente, para un lugar que posee una incipiente cultura de manejo tecnológico.

Miguel Saquimux


Desde hace algunos años, varias personas en el país han tenido experiencias con los sistemas llamados “educación a distancia”, los cuales podrían catalogarse como un sistema futurista, dado que en la actualidad estos se imparten mediante la utilización de las herramientas tecnológicas disponibles. 

Por otra parte, la educación virtual contiene varias ventajas, entre las que destacan, que los estudiantes pueden asistir a clases sin estar físicamente en los lugares que se imparten, también que la interacción entre estudiantes y facilitador es mayor, todo esto mediado por las tecnologías de la información y comunicación –TIC-.

La mayoría de programas de estudio de postgrado en el país, ya se imparten de forma semipresencial, en donde se mezclan eficientemente los recursos físicos y virtuales, es decir, que se trata de hacer eficaz las reuniones físicas y complementarlas con el avance que pueda brindar el aprovechamiento de la tecnología.

Existen sistemas alternativos, como los que se aplican en el nivel de secundaria, y estos son llamados “telesecundaria”. Este consiste en la impartición de clases mediante la proyección de grabaciones, en donde los temas son explicados por profesores especializados en la materia, todo esto complementado con la ayuda de un tutor, quien resuelve las dudas de los educandos. Cabe mencionar que este sistema exige que el tutor, sea una persona que goce de conocimientos multidisciplinarios, de lo contrario será complicado que el mismo funcione.

En fin, después de describir a grandes rasgos algunas de las tendencias que mueven al mundo y por ende a nuestro país, es pertinente pasar al objetivo principal de esta columna, el cual es tratar de establecer qué ventajas económicas representa la correcta aplicación de estos programas de estudio.

Entonces, un buen comienzo sería intentar establecer los ahorros de recursos que significa esto, por lo que podríamos ejemplificarlo mediante lo que se le denomina educación semipresencial. Sería importante imaginar que ahorro sería el hecho de que un catedrático pueda impartir una clase magistral mediante una plataforma virtual a 1,000 o 2,000 estudiantes simultáneamente, mismos que asistirían físicamente al centro educativo unas cuantas veces, con el objetivo de plantear dudas. Es decir, que los límites de la cobertura serían significativamente más amplios, esto sin olvidar que no sería necesaria la construcción de tanta infraestructura, tampoco la contratación de personal para su adecuado mantenimiento, ni el gasto de tanto combustible para el movimiento de todas estas personas, etcétera.

Seguramente las finanzas de los establecimientos educativos públicos mejorarían, derivado de la disminución de los costos de operación, lo que se puede resumir en que financieramente es viable y conveniente, concluyendo que económicamente sería un avance, cuando se vislumbra desde este reducido punto de vista. Sin embargo, queda en manos de los especialistas en  temas pedagógicos y psicológicos, precisar si la aplicación de estos nuevos sistemas educativos, representa para el nivel de calidad de los futuros profesionales, un avance o atraso para el contexto guatemalteco.