“El honor es la conciencia externa, y la conciencia, el honor interno”. Arthur Schopenhauer
Es indudable que cada sociedad, refleja en su diario vivir lo que culturalmente es, o no es, y nuestro país riquísimo en costumbres, paisajes, e historia, se refleja en el quehacer de quienes nos representan, ¿De quién es la culpa?
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Mía no, dirá la mayoría, pero no es así, la culpa es nuestra, porque nos hemos acostumbrado a varias circunstancias, de suyo nada ortodoxas, y el resultado es palpable, cada cuatro años elegimos al menos peor, no exigimos debates sobre temas profundos, porque lo que vende es que se griten, y saquen los trapos sucios los candidatos, y los financian el sector históricamente pudiente, también el emergente, producto tanto de negocios sucios, como de trabajo honrado (el menos) ¿Por qué ganó el PP? Porque ofreció mano dura, ¿Contra quién? Contra todos, y lo cumplió, ya que vivimos la peor crisis financiera de los últimos cincuenta años, sin que visualicemos, como país salida a la misma, mientras nos endeudamos cada día más, en lo personal, y en lo institucional. ¿Cómo se elige a los diputados? Al dedo señores, no se analiza la hoja de vida del grupo, se presenta un listado, y votamos por el listado, ¿Por qué no exigimos que se modifique la Ley Electoral y de Partidos Políticos para que cada quien elija su Congreso? Veamos tiene Incitativa de Ley: El Congreso de la República, el Organismo Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia, la Universidad de San Carlos, y el Tribunal Supremo Electoral, visto está, porque no son tontos, los diputados no se harán el Harakiri, presentando una iniciativa de esa envergadura, (Porque en la que tienen, no se toca el tema) pero existen otros cuatro órganos estatales que lo pueden hacer, el Ejecutivo está casi igual que el Congreso, ya que muchos para lograr la impunidad, perdón inmunidad, no les convendría, ya que unos piensan regresar a la novena avenida, y otros llegar, así que por eliminación nos quedan tres instituciones, las tres colegiadas, y obligadas a ser parte activa de un proceso legal de depuración de uno de los organismos más corrompidos y vitalicios del Estado, pregunto: Si usted fuera integrante del Consejo Superior Universitario, Magistrado de la Corte Suprema, o del Tribunal Supremo Electoral, y sabe que siendo parte de las dos últimas instituciones, puede terminar su período con la frente en alto, y orgulloso de haber sido un factor de cambio del sistema, ¿Lo haría? Creo y confío en que el 99.99% de la población sí.
De las tres instituciones mencionadas dos tienen más posibilidades de ser parte fundamental del cambio: la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, por varios factores: a) Tienen menos integrantes, b) Se encuentran constituidas por abogados, a quienes les debería importar su honor, quienes probablemente ya llegaron a la cima de la profesión, y c) Tendrían indudablemente el apoyo popular.
En conclusión, es deber de todos los ciudadanos, convocar a una revolución política social y cultural, pero ante todo pacífica, en la que nos involucremos, la sociedad en general para que antes que terminen su periodo, los actuales magistrados de las dos instituciones presenten un proyecto serio de ley, ¿Cuál es el trabajo de la sociedad en general? Crear bloques sin estigmatizar a nadie, dejando de lado las ideologías, y en masa exigir el cambio a la Ley Electoral y de Partidos Políticos antes de las próximas elecciones, de no ser así nuestro futuro, será más oscuro conforme pasa el tiempo, y cuando nos demos cuenta, estaremos ya no en el noveno círculo que describe Dante, estaremos en el dieciochoavo, lo que significa que habremos caído nueve círculos más, con sus fosas y zonas, inimaginables por Alighieri, ¿Quiénes de los Magistrados nos darán una lección de vida? Ojalá no tengamos que morir todos, antes de obtener la respuesta.