El término pionero(s) se utiliza en referencia a la(s) persona(s) que actúa por primera vez en una tendencia, profesión, teoría o acción innovadora, en un campo no explorado. En nuestro país, en la educación privada universitaria, la Orden Jesuita fundó y ha desarrollado la primera universidad privada, la Universidad Rafael Landívar; Manuel Ayau creó la Universidad Francisco Marroquín de tendencia liberal; ambos ejemplos ha multiplicado la educación privada universitaria.
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En el área empresarial, a través de nuestra historia, ha habido personas que de forma pionera han abierto un espacio en la innovación, introducción y producción de diferentes productos. En el cemento, Carlos Federico Novella; en la cerveza, los hermanos Mariano y Rafael Castillo Córdova; en los textiles Alberto Habié y su hijo Joe Habié; en el transporte Juan Francisco Reyes Hernández que introdujo los vehículos tractocamiones, trailers, furgones y plataformas y Horacio Caniz inició el empaque, almacenaje y transporte nacional e internacional de mobiliario. En la transformación metal-mecánica la familia de Luis Gabriel creo la industria de transformación de hierro y así numerosos ejemplos dignos de ser reconocidos en Guatemala y Centroamérica como innovadores de la educación y la economía.
Guatemala se ha caracterizado por la poca inversión pública y privada en educación técnica, no reconociéndose que una de las principales formas de atraer la inversión al país es el contar con un recurso humano preparado y adecuado para producir y exportar. Los diferentes gobiernos, incluso el empresariado, no han sabido invertir en la educación técnica, por ello no hemos recibido la misma inversión que otros países como Chile, Argentina, Brasil, México y Costa Rica.
En Guatemala por muchos años la escuela secundaria ha producido maestros de educación primaria, bachilleres, secretarias y un pequeño porcentaje de contadores, son miles de miles los maestros que no tienen una plaza de trabajo, lo mismo se puede decir de los bachilleres, un menor fracaso han tenido las secretarias y los contadores, recurso que es absorbido por las pequeñas, medianas y grandes empresas para su funcionamiento administrativo.
Considerando todos esos aspectos y habiendo aprendido del ejemplo de mi padre que introdujo el uso del primer motor diésel automotriz, de los primeros vehículos de transporte articulados e incluso de los primeros vehículos doble articulados, desde muy joven supe que era indispensable que por cada profesional universitario, en el área técnica era necesario de cuatro a diez técnicos universitarios que fueran los mandos intermedios que permitieran el desarrollo económico e industrial del país, que tuvieran la capacidad de tecnificarse y con su conocimiento poder producir bienes de consumo y bienes de exportación que mejoraran las oportunidades de trabajo, los salarios y el desarrollo de la economía social de Guatemala, incluso que prepararan a nuestro recurso humano para que si dispusiera inmigrar no tuviera que hacerlo como peones agrícolas, sino como técnicos, tan necesarios también en los países desarrollados.
En los inicios de mi vida empresarial logré la venida de diferentes técnicos en motores, vehículos y constructores de trailers, para que impartieran múltiples cursos de enseñanza y desarrollo en esos tres aspectos; con el INTECAP logré que se efectuaran cursos para pilotos de vehículos de transporte pesado, también obtuve que un significativo número de trabajadores fueran a México y a Estados Unidos a recibir cursos sobre esos aspectos.
¡Guatemala es primero!
Continuará