¿Es válido el diezmo religioso? 2 de 3


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Un cambio de ley: Unos cuantos años después de la resurrección de Jesús algunos no judíos incircuncisos se convirtieron al cristianismo. Hechos 15:5: “Es necesario circuncidarlos y ordenarles que observen la ley de Moisés”, arguyeron algunos cristianos judíos. Otros no concordaron. Así que los apóstoles de Jesús y otros cristianos con experiencia se reunieron en Jerusalén para tratar esta cuestión. Querían discernir cuál era la voluntad de Dios.

Roberto Arias


¿Pedía Él que los seguidores de Cristo observaran la ley de Moisés, que incluía el pago del diezmo? En aquella reunión se relataron experiencias que mostraban que había habido un cambio en los tratos de Dios con los no judíos y se verificó este cambio con la Palabra profética de Dios. (Hechos 15:6-21.) ¿Qué decisión se tomó?
      
       Los reunidos llegaron a una conclusión unánime. A los cristianos no se les debería “cargar” con “la ley de Moisés”. Había, no obstante, algunas “cosas necesarias” que tenían que obedecer. ¿Era el pago del diezmo una de ellas? La decisión adoptada bajo inspiración fue: Hechos 15:25 “nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo…” 15:28 “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:” 15:29 “que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”. Es interesante notar que la ley de Dios tocante al diezmo no se incluyó en la lista de “cosas necesarias” para los cristianos.
      
       Más adelante, Pablo explicó que el pacto de la ley de Dios con Israel había sido abolido con la muerte de Jesús. La versión Reina Valera 1960 dice en Colosenses 2:14 y 15: 2:14 “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”, 2:15 “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.  Esto no significa que los cristianos no tienen ley. Más bien, se ha producido un cambio de ley, ley que ahora incluye “la ley del Cristo”. (Gálatas 6:2; Hebreos 7:12.)
      
       El apóstol Pablo vivió de acuerdo con este cambio de ley. Pese a haber laborado arduamente en la formación de una congregación tras otra, nunca pidió el diezmo como salario. Más bien, estuvo dispuesto a sufragar sus propios gastos haciendo tiendas de campaña como trabajador de media jornada. (Hechos 18:3, 4.) Con toda honradez él pudo decir en Hechos 20:33 y 34: “20:33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. 20:34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido”.
      
       Cuando Dios nos habla de un nuevo pacto es porque ha declarado viejo al primero; Hebreos 8:13 dice: “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”.  Hebreos 7:18 “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia” y 7:22 “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto”.
      
       Si el primer pacto hubiese sido perfecto, no habría sido necesario un segundo pacto. Pero Dios encontró imperfecta a aquella gente. Hebreos dice: 8:7 “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo”. 8:8 “Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto”;  Las citas son de la traducción Reina Valera de 1960.
      
       En el cristianismo universal, la Biblia es el libro rector. Quien no cree en el Dios de Israel Yahvé o Jehová, tampoco creerá en Su hijo unigénito, Jesucristo.
      
       Todos tenemos derecho a creer en lo que más nos convenga y, se debe respetar ese derecho. Pero también debe respetarse la Palabra escrita bajo inspiración divina, antes que dogmas, tradiciones y doctrinas humanas. Continuará…