La saga de Harry Potter, el éxito editorial más impresionante de los últimos tiempos, se acerca a su fin y su desenlace es esperado con ansiedad por legiones de seguidores que un minuto después de la medianoche del viernes correrán a comprar «Harry Potter and the Deathly Hallows».
El séptimo y último tomo de la serie creada por J.K. Rowling –que hace diez años se veía en aprietos para pagarse un almuerzo y que ahora posee una de las mayores fortunas del planeta-, saldrá en inglés el viernes en librerías del mundo entero, revelando por fin si Harry muere en el último capítulo, como muchos especulan.
La casa británica William Hill informó que un 99% de las apuestas se decanta por la muerte del aprendiz de mago. Su asesino sería, según los apostadores, Lord Voldemort, que también es el responsable de la muerte de sus padres.
«Si Harry muere, eso sería como perder a mi mejor amigo», dijo Kevin Altwood, de 17 años, que leyó el primer libro de la saga, «Harry Potter y la Piedra Filosofal» cuando tenía 11 años.
«Fue el primer libro que me gustó, me lo dio mi padre un viernes por la noche y no lo pude dejar de leer, hasta el domingo que lo acabé. Eso sólo me pasa con Potter, con los seis libros de la serie», dijo a la AFP el joven, que hacía cola este domingo en un cine de Londres para ver «Harry Potter y la orden del Fénix», la película basada en el quinto tomo.
A su lado, Valerie Berton, también de 17 años, expresó la misma inquietud respecto al final que espera al chico aprendiz de brujo en la última entrega de la serie. «Voy a estar el viernes desde las nueve de la noche frente a la librería Waterstone’s, en Piccadilly, con varios amigos, y nos quedaremos allí leyendo toda la noche, hasta saber cómo acaba», dijo la joven a la AFP.
Rowling adelantó, en junio del 2006, que dos de los principales personajes iban a morir en el último tomo. «Se debe pagar el precio. Se trata del mal absoluto. No se suprime a los personajes secundarios, ¿no es cierto? El objetivo son los héroes, y es eso lo que yo voy a hacer», explicó.
Estas declaraciones aumentaron la ansiedad y las conjeturas sobre el desenlace de las aventuras del niño mago, intensificando las expectativas por la fecha del 21 de julio, que se conoce ya como «el día P».
«Desde que supimos que morirían dos de los protagonistas principales, hemos debatido muchas veces entre nosotros cómo concluiría la confrontación final entre Harry y Lord Voldemort. Algunos creen que Harry podría morir, pero yo no lo creo. Sería el triunfo del mal, y eso sería horrible», afirmó Valerie.
Según el corredor William Hill, muchos apuestan que Harry se suicidará en un último y escalofriante, capítulo.
No sólo son niños y jovencitos los que esperan con expectación el 21 de julio para averiguar si el mago sobrevive en su última batalla con Voldemort.
En la larga cola frente a un teatro de Leicester Square, en el centro de Londres, Gordon M, un ingeniero de informática de 28 años, indicó que estará esperando ante una librería varias horas antes de la medianoche del viernes.
«Claro que ya reservé ’Dealthly Hallows’ y pienso devorarme el libro esa misma noche. Yo soy de los que creo que Harry se va a quitar la vida», aseguró.
Intensas conversaciones tienen también lugar en internet sobre el fin de la serie, cuyo nacimiento, en 1997, fue muy humilde: una modesta publicación efectuada por una pequeña casa editorial inglesa, Bloomsbury, que ahora cotiza en la bolsa de Londres.
El último tomo ha batido ya récords de venta antes de la salida, con dos millones de reservas, lo que aumentará aún más la fortuna de su creadora, quien en 1996 recibió un adelanto de 2.500 dólares de la editorial y que ahora es más rica que la reina Isabel de Inglaterra.
Desde 1997, cuando Harry Potter vio la luz, la saga de sus aventuras ha vendido 325 millones de libros, en 64 lenguas.
Sólo el sexto libro de la serie, «Harry Potter y el príncipe mestizo», ha vendido unos 65 millones de ejemplares, y este esperado último tomo superará seguramente con creces esa cifra.
Con 325 millones de ejemplares vendidos en el mundo de los seis primeros libros de la serie y una nueva avalancha de ventas esperadas de su séptima y última entrega, Harry Potter es ya uno de los mayores éxitos editoriales de la Historia.
Exito planetario, puesto que la saga ha sido traducida a 64 idiomas y ninguna frontera parece capaz de contener los poderes mágicos del mago británico.
Es verdad que está muy atrás de La Biblia y sus 3.000 millones de ejemplares vendidos en el mundo, e incluso del «Libro Rojo» de Mao, y sus cerca de mil millones de ejemplares.
«Harry Potter» rivaliza, en cambio con «El código Da Vinci» de Dan Brown, traducido a 44 idiomas y del que se vendieron 40 millones de ejemplares, para un solo volumen, desde su publicación en 2003.
Al igual que «El código Da Vinci», Harry Potter se benefició del efecto multiplicador del cine. Cada nueva adaptación reactiva las ventas, y la quinta película de la serie, «Harry Potter y la Orden del Fénix» fue estrenada este mes.
J.K. Rowling, autora de Harry Potter, se inscribe en la tradición de escritores anglosajones, y más precisamente escritoras, que han tenido un inmenso éxito de público en el mundo.
Enid Blyton, autora de más de 500 libros para jóvenes, y de la que Rowling es una ferviente admiradora, ha vendido más de 400 millones de ejemplares. Y, por supuesto, Agatha Christie, con sus aproximadamente 80 novelas y 2.000 millones de ejemplares vendidos en el mundo.
Harry Potter es considerado ya un clásico de la literatura anglosajona y sin duda seguirá teniendo lectores entre las generaciones futuras.
«El gran mérito de Harry Potter ha sido hacer descubrir la lectura a los niños. Leer un libro de 900 páginas desinhibe. Después de eso pueden abordar cualquier otra cosa», sostiene Jean-Luc Bizien, escritor francés de libros para jóvenes.
Heredero de tradición
Ensalzado por millones de lectores en el mundo, denigrado por quienes ven en él un símbolo de la uniformización de los gustos, Harry Potter y su mundo mágico están profundamente enraizados en la cultura anglosajona, en la que abundan monstruos, magos y brujas.
Novela fantástica y de iniciación, las aventuras de Harry Potter se inscriben en una larga tradición literaria, cuyos grandes temas fueron puestos al gusto de la época por J.K. Rowling.
«Hay muchas cosas que tomó prestadas de los cuentos de hadas y de las novelas de Dickens. Harry es huérfano, vive en una familia que lo maltrata…», señala Isabelle Smadja, autora de un ensayo titulado «Harry Potter, les raisons d’un succí¨s» (Harry Potter, las razones de un éxito), editado por Presses Universitaires de France (PUF).
«En el primer tomo, el mundo es simple. Pero a partir del cuarto, se torna un universo demasiado inquietante para los niños», estima.
Harry vive en un mundo maravilloso, poblado de seres fantásticos y de extraños animales. Al igual que, antes que él, la «Alicia» de Lewis Carroll o «Peter Pan» de James Barrie, dos grandes clásicos de la literatura anglosajona.
«Estamos en el verdadero género maravilloso anglosajón. No se trata de un fenómeno de moda, Harry Potter se ha elevado al rango de clásico», sostiene Jean-Luc Bizien, autor de libros para la juventud.
La saga Potter se inscribe –dice– en la tradición de la «fantasy», versión renovada del cuento de hadas que los especialistas hacen remontar hasta el «Sueño de una noche de verano» de Shakespeare, con sus duendes y sus sortilegios. «Lo maravilloso tiene raíces en la cultura anglosajona, que lo asume sin complejos. Shakespeare puede tratarlo como todo el mundo», recalca Jean-Luc Bizien.
Las referencias a «El Señor de los Anillos» (1954-56) del británico J.R. Tolkien, obra maestra del género, son numerosas, pese a que J.K. Rowling afirma no haber sido una gran aficionada a ese tipo de literatura: desde el héroe «común» pero que es el único que puede vencer a las fuerzas del mal, hasta el sabio de larga barba blanca, Dumbledore, que renueva la imagen del mago Merlín.
Les merodeadores y la orden del Fénix en Harry Potter evocan a los vagabundos y a la comunidad del Anillo de Tolkien. Sin olvidar los dragones, omnipresentes en la «fantasy», que aparecen también en los alrededores de Hogwarts, el colegio de Harry.
«Encontramos el mismo tipo de seres. La idea es enmarcarse en una tradición, pero J.K. Rowling supo hacer lo que no estaba en «El señor de los anillos», las relaciones humanas. Supo hacer que sus personajes crecieran», prosigue Jean-Luc Bizien.
Del primero al séptimo y último libro, «Harry Potter and the Deathly Hallows», que será publicado el 21 de julio, la escritora británica acompaña sus personajes, al mismo tiempo que sus lectores, desde la infancia hasta la adolescencia.
Con 325 millones de ejemplares vendidos de los seis primeros libros, en 64 idiomas diferentes, el brujo huérfano inglés ha sido adoptado en el mundo entero.
Hay quienes lamentan esta mundialización de la cultura.
«En el plano de la crítica, las cosas son mucho más matizadas. Muchos críticos desprecian la cultura popular y el arte de masas. Otros tratan, por el contrario, demostrar que es una verdadera literatura», indica Isabelle Smadja.