Las Aduanas y la renuncia del Ministro


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La reciente renuncia del ministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno, se produce en medio de la anunciada intervención a las principales aduanas del País, una intervención que resulta cuestionable tanto desde la propuesta operativa, como desde la viabilidad Constitucional y que llena de dudas a todos en cuanto a la relación que guarda con la renuncia del Ministro.

Juan Antonio Mazariegos G.


Como todos recordaremos, el ahora exministro tuvo un enfrentamiento en los medios a capa y espada con el anterior exsuperintendente, Miguel Gutiérrez, impulsado por las discrepancias en cuanto a las metas de recaudación tributaria, Ministro y Superintendente se enfrentaron, con todo tipo de argumentos,  hasta que rodó la cabeza del Superintendente y los ciudadanos de a pie entendimos que Centeno había ganado la batalla y que procedía a influir en la Superintendencia de Administración Tributaria, designando a su equipo de confianza para que ante la opinión pública, por lo menos no discreparan en los números.

Hace aproximadamente una semana y bajo la justificación que le da el enorme déficit fiscal que enfrenta el actual presupuesto y la caída de la recaudación tributaria, la cual, en las principales aduanas del País de enero a septiembre del año en curso se contrajo en un 2.1%, el Gobierno de la República anunció que había decidido proceder con la referida intervención, la cual en principio no se entiende, pues promueve que el interventor sea el actual superintendente de la SAT, Carlos Muñoz, y que la actual intendente de Aduanas, Claudia Méndez, permanezca en su puesto, incluyendo en el menjurje en cuestión adicionar al ejército, policía, finanzas y economía. Las terribles declaraciones de Centeno aparecidas en este vespertino el día de ayer en donde indicó que “…nadie tiene control de la carga que hay en Guatemala. Entran y salen furgones y nadie sabe cuántos vienen, cuántos salen, no se conoce cuál es el destino, quién los va a recibir…”, por supuesto harían pensar a cualquiera en ir mucho más allá de una intervención y solicitar mejor la inmediata destitución de todo el Directorio de SAT, en síntesis para qué los van a dejar si bajo su mandato se ha producido todo lo denunciado por Centeno?

En función de lo relacionado y con independencia de la viabilidad constitucional o no de proceder a realizar una intervención de las Aduanas o de la SAT, es urgente clarificar si realmente el tan necesario combate al contrabando y a la defraudación tienen como única solución poner en entredicho el sistema de legalidad interviniendo un servicio que no está en riesgo  y que tampoco es público. La solución a la problemática de las aduanas debe ir además mucho más allá de que el Estado haga valer su fuerza rodeando a las mismas de policías y soldados, pasa por el hecho de buscar donde se encuentran los verdaderos agujeros negros en el sistema de recaudación y que el contribuyente no se aproveche del sistema para buscar rebajar el pago de sus tributos en fraude de ley. El Ministro renunció aduciendo males de salud, las Aduanas también están en estado de coma, ¿alguien más renunciará por eso?