Aunque el fondo y el fin sea el de quedar bien políticamente hablando, Roberto Alejos y un grupo de diputados de su partido Todos han decidido presentar un proyecto de ley para regular la emisión, intereses y cobro de las tarjetas de crédito, que representan, ni más ni menos, el típico abuso bancario con sus cuentahabientes y la irresponsabilidad de muchos guatemaltecos que no saben cómo utilizarla.
Afortunadamente, jamás en mi ya larga vida he tenido un problema con mi tarjeta de crédito ni ninguna cuestión bancaria por lo que en mi condición personal, nada tengo contra tales instituciones, si no fuera porque conozco muchas de las mañas, abusos, incluso delitos en que incurren por medio de las famosas tarjetas de crédito que se las colocan como banderillas, a los ingenuos que se sienten felices de comprar con solo su firma, olvidándose que después tienen que pagar.
Si bien hay que cargar parte de la culpa a los tarjetahabientes que no saben usar este plástico y, como que si fueran el gobierno, gastan más de lo que tienen, hasta que sufren el colapso de saber que aparte del dinero que les prestaron para comprar, tienen que pagar altos intereses y lo que es peor hay una red de empresitas de cobro de algunos bancos como el City, el Antigua y otros, que bajo amenazas, con coacciones y con insultos quieren recuperar la plata, a veces de cantidades mínimas y por errores del banco la mayoría de ellos intencionales, en donde siguen cobrando cuando ya uno pagó hasta el último centavo pero NO extienden el finiquito sobre la cancelación del adeudo. Esta última situación la he vivido de cerca con seres muy queridos que habiendo pagado al City, aún les cobran groseramente como si fuesen delincuentes y en lo personal he ido a requerir el finiquito con papeles en mano y se hacen los sapos.
Uno de estos bancos, a través de una supuesta oficina de cobro, la mayoría compuesta por güizaches y expolicías, envió a un grupo de mujeres y un hombre a la casa vecina a la medianoche con el objeto de armar una bulla enorme gritándoles a las personas de esa casa vecina que eran ladrones y no pagaban sus cuentas e incluso pegaron en postes unas hojas donde con la foto de la dueña de casa la acusaban de no pagar sus cuentas. Como siempre, yo intervine con molestia y si se quiere con ira, para darles 10 minutos para retirarse, devolviéndoles un poco de los insultos a los vecinos, sobre todo a la vecina desamparada, una mujer de 70 años con un esposo enfermo. Y lo cuento porque no estaba la prensa para joderme, ni policías para llevarme al bote, fuera de que esto ya prescribió por aquello de que aún tengan ganas de fregarme los funcionarios actuales.
Un familiar cercano que vive en mi casa con su hijito se excedió con su tarjeta y al final, tras amenazas que ya me tenían para balazos, literalmente hablando, canceló el adeudo con sus intereses pero jamás le entregaron el finiquito, acompañándolo dos veces sin resultado alguno. En tanto los “cobradores” llaman a la medianoche o en la madrugada con insultos y amenazas para exigir el pago con la bendición de uno de los poderes paralelos más poderosos del país como es el sistema financiero.
Volviendo a esta ley que dormirá el sueño de los injustos porque los bancos son intocables, peor con este gobierno, creo que debería protegerse al tarjetahabiente ya que aquellos incumplidos e irresponsables deben ser sancionados y castigados, pero para eso ya existen normas y procedimientos que protegen a los “indefensos”, los “pobres banquitos”.
La intención del grupo Todos es pausible y buena pero en este congrueso que está plagado de los mismos vicios del pasado, la corrupción saldrá a flote para no fregar a los bancos. Los guatemaltecos que no saben manejar su tarjeta de crédito mejor devuélvanla y no la usen y los que aún no tienen no caigan en las trampas de la publicidad engañosa y mejor pagar cash o bien, solo consumir lo que uno puede pagar. Esta ha sido mi norma y es por ello que no tengo problemas. Mi tarjeta la uso para el super y para un gasto especial, pero hay muchos que pagan desde un helado, o piden el famoso extrafinanciamiento para comprarse un auto.
Espero que Roberto Alejos de verdad haga una lucha fuerte en el congrueso para evitar que cientos de miles de tarjetahabientes pasen la amargura del insulto y la vergüenza, con toda la impunidad del caso y pagando intereses leoninos y usureros.