Se va Centeno


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Meses atrás ganó su pulso político ante el Presidente cuando amenazó con renunciar si los señores diputados no dejaban de llamarle a interpelaciones al Congreso de la República. En aquella ocasión, el aún ministro Centeno, parecía contar con el apoyo irrestricto de la presidencia, pero los meses pasaron y no hubo decisiones administrativas que trajeran los resultados esperados por el Ejecutivo en materia de recaudación.

John Carroll


El rotundo fracaso con la reforma fiscal, que por cierto aún no está definida por varias acciones de inconstitucionalidad que nuestra diligente corte aún no resuelve,  propició un atascamiento político para el Partido Patriota, tanto a nivel electoral como a nivel empresarial; los votantes y operadores políticos anunciaron el fracaso de dichas leyes que, entre otras cosas, contenían el severo aumento al impuesto de circulación de vehículos y que representó un desgaste importante para este Gobierno.

Para esconder el fracaso de la política que él sugirió y de hecho implementó, el Ministro salió declarando que su retiro se debe a problemas de salud, aunque entre dientes deja ver que existen miembros en el gabinete que no están satisfechos con su gestión.  Es interesante que la parte de su gestión que el Ministro reconoce como fracasada es la de la recaudación en aduanas, léase el contrabando.   Digo interesante porque obviamente la presión política más fuerte de manera interna parece venir de la vicepresidencia y esto podría indicar que la señora Vicepresidenta presionó de tal manera que ella se encargará del tema.

La excusa es perfecta, ella se molestó porque el señor Centeno no pudo llegar a las metas de recaudación por el fracaso de la reforma fiscal  y aprovecha de paso para asentar sus influencias en el Ministerio de Finanzas pero sobre todo en el control de las aduanas. 

Por su parte las cámaras de industria y comercio del país muestran de nuevo su rechazo a una iniciativa de Centeno. La intervención de las aduanas,  dice el sector privado, no es la respuesta para el control del contrabando.  Muchas medidas administrativas simples no han sido ejecutadas por lo que parece ser que el verdadero problema se centra en la falta de voluntad política para llevarlas a cabo más que en los impedimentos legales que las acciones de control puedan tener.

Creo que las cámaras asumen una posición correcta y dicen de frente que les preocupa el abuso de las medidas de intervención contra sus miembros. Ya están cansados de ver intervenciones que sirven únicamente para violar los derechos de los comerciantes e industriales atemorizándoles y chantajeándoles con la mano dura del fisco. Sin embargo, el sector privado debe de entender que la verdadera solución pasa por la eliminación de las aduanas como instrumentos captadores de impuestos.  El aberrante impuesto de valor agregado a las importaciones y los aranceles son el caldo de cultivo para el contrabando y el instrumento político perfecto para proteger mercados que no son competitivos en el mundo abierto o que simplemente aumentan sus beneficios a costa de los altos precios ofrecidos al consumidor interno.

Se va entonces el ministro Pavel Centeno con bastante más pena que gloria por haber dado rienda suelta a su imaginación interventora y la mala maña de no escuchar advertencias que todo el mundo le hizo cuando anunció la reforma fiscal.  En lugar de dedicarse a diseñar medidas impositivas más sencillas, de fácil pago y recaudación vino a complicar el panorama fiscal como pocos lo han hecho.  En lugar de dedicarse a cuidar el futuro patrimonio de los guatemaltecos  tuvo a bien participar en el diseño e implementación de instrumentos de deuda pública que nos dejan en una penosa situación de cara al futuro.