La medianoche fatídica


Oscar-Marroquin-2013

A las doce de la noche en Estados Unidos vence el plazo para elevar el techo de la deuda de manera que el Gobierno federal pueda hacerle frente a sus obligaciones financieras y cumplir con sus acreedores. Desde ayer se trabaja afanosamente en la búsqueda de un acuerdo entre el gobierno de Obama, el Senado y la Cámara de Representantes para resolver el problema pero sin mucho éxito por la tenaz oposición de los más radicales republicanos, reunidos en lo que llaman el Tea Party, quienes exigen a cambio que Obama renuncie a muchos de los logros de su programa de salud bautizado como “Obamacare”.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Para el norteamericano común y corriente la vida sigue como si nada luego del “cierre” del Gobierno federal que ya lleva dos semanas y que ha dejado sin sueldo a muchos servidores públicos y ha suspendido algunos servicios no esenciales y seguramente lo mismo pasará si hoy no se llega a un acuerdo con el techo de la deuda del país. Pero los efectos empezarán a sentirse de inmediato en los mercados financieros porque si el mayor deudor del mundo se vuelve moroso porque sus autoridades no permiten que pague sus deudas (aun teniendo los recursos para hacerlo), el espectro de una nueva crisis financiera de grandes proporciones empieza a cobrar forma.
 
 Parte del problema está en que se plantea un pulso de difícil solución porque quien parpadee pierde la partida y puede comprometer el futuro político de su causa. Obama ha dicho que bajo presión no negociará absolutamente nada de su plan de salud y los radicales del Partido Republicano (que no son mayoría pero tienen en buena medida secuestrado a su partido) insisten en que no habrá presupuesto para reabrir el Gobierno ni autorización para elevar el techo de la deuda si no logran causar severo daño a Obama con el tema de la salud.
 
 Obama, quien ya no tiene que disputar nada en el futuro político pero debe velar por su legado, tiene menos que perder al mantenerse firme, pero si los del Tea Party no logran su cometido de doblegar al presidente negro, como le dicen despectivamente en muchos hogares conservadores, puede producirse una seria fractura entre los republicanos que tendrá efecto en las elecciones legislativas del próximo año.
 
 Nuevamente vemos que el interés del país se supedita, en Estados Unidos y en cualquier lugar del mundo, a los intereses de quienes desempeñan cargos públicos. En este caso estamos frente a intereses políticos, pero muchas veces son intereses económicos y absolutamente bastardos los que condicionan el curso de los acontecimientos y marcan la vida de las Naciones.
 
 Las calificadoras de riesgo crediticio muestran su nerviosismo, lo mismo que los mercados bursátiles del mundo, porque el incumplimiento de las obligaciones financieras de Estados Unidos tiene consecuencias globales por el peso de la economía norteamericana en el marco de la globalización. Repito que sin un acuerdo, mañana el mundo no se desplomará de manera catastrófica y que los ciudadanos de Estados Unidos no dejarán de comer súbitamente ni verán cambiado su ritmo de vida de la noche a la mañana, pero las consecuencias del atasco en Washington serán muy graves, tal y como lo han expuesto las autoridades de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, y las del Fondo Monetario Internacional.
 
 En todo caso, lo que ahora se negocia entre la Casa Blanca y el Capitolio es apenas una prórroga en el presupuesto y en el tema de la deuda para principios del año entrante, lo que daría un par de meses para seguir con un estira y afloja que no tiene ni pies ni cabeza.