Pacto aledaño a la CSJ


Eduardo-Villatoro-2013

Antes de abordar el tema conviene advertir que lo que me interesa es el futuro inmediato de la estricta aplicación dela Ley y la incidencia que tiene el futuro presidente de la Corte Suprema de Justicia en la escogencia del próximo/a Fiscal General de la República y de los magistrados de salas de apelaciones, que tendrán a su cargo profundizar y ampliar los progresos alcanzados en la persecución penal durante la actual administración del Ministerio Público y las sentencias condenatorias (algunas abortadas, como la de Ríos Montt) emitidas en procesos relativamente paradigmáticos, y para disminuir el índice de impunidad.

Eduardo Villatoro


Luego, tal como debe ser en mi posición de columnista ajeno a apetencias personales, no me mueve ninguna preferencia individual o sectaria, y, adicionalmente, no guardo relación de cualquier naturaleza con los dos magistrados que disputan el delicado cargo.
  
Lo que me provoca preocupación es que la contienda ha rebasado el escenario en el que se debe dilucidar la elección interna, es decir, el ámbito estrictamente colegiado de la CSJ, porque, según rumores que han llegado a mi conocimiento y devenido en versiones que provocan desasosiego, aunque –es indispensable anotarlo-, no estoy en capacidad de afirmar categóricamente que la interpretaciones tengan un sustento irrefutable, como suele suceder en las especulaciones e informaciones en las que no es posible identificar fuentes de origen, a causa de diversos factores fáciles de colegir.
 
 Los magistrados Rogelio Zarceño y Luis Pineda son los aspirantes al cargo que ocupa el doctor Gabriel Medrano, de límpida trayectoria durante su gestión, aunque haya surgido un efímero tercero como distractor, respaldados por sendos grupos de seis y cinco jueces, excluyendo a los candidatos, pero para ser elegido se requiere del voto de nueve magistrados.
  
Inicialmente se consideraba que el doctor Zarceño tenía el camino allanado para su elección, sin mayores objeciones, en virtud de su integridad, vastos conocimientos, traslúcidos antecedentes y valioso currículo profesional y académico, que le atribuyen sus colegas. Sin embargo, surgió, presuntamente de improviso, la candidatura del magistrado Pineda, pero ninguno de los dos ha logrado la mayoría calificada para alcanzar el triunfo.
  
Según informaciones que me han filtrado, sin que yo pueda verificarlas ni refutarlas, diversas fuerzas extrajudiciales que se han distinguido por su rivalidad entre ellas, extrañamente se han entramado para evitar la elección del magistrado Zarceño, por temor a la lícita influencia que pueda ejercer en la presidencia de la CSJ en el inicio y avance de juicios de personajes supuestamente vinculados a poderes paralelos.
  
De ser cierta esta versión, la coyuntural y confusa alianza la integrarían operadores de la vicepresidenta Roxana Baldetti, corrientes que apoyan a los generales Ríos Montt y Ríos Sosa, el colectivo político que impulsa a la señora Sandra Torres, tendencias favorables a los exdiputados Eduardo Meyer y Rubén Darío Morales (quien presumiblemente se ha reunido con el magistrado Pineda en el edificio Géminis 10), ex presidentes del Congreso, entre otros.
  
Me resisto a admitir que el magistrado Gustavo Mendizábal  haya abandonado inesperadamente al doctor Zarceño, para sumarse a las filas del magistrado Pineda, a cambio de que cierta  señora que se niega a informar el origen de su fortuna, le haya pagado una hipotética cuantiosa deuda pendiente, porque ese jurista ha demostrado una conducta ejemplar.
   (El leguleyo Romualdo Tishudo acota que estas versiones carecen de fuente informativa, pero al explayarse el rumor perjudican el prestigio de la CSJ)..