No fueron promesas, sino compromisos


Eduardo-Villatoro-2013

Repetiré por enésima vez lo aseverado por pocos columnistas, respecto a que la mayoría de los guatemaltecos se caracterizan por su carácter colectivo excesivamente sumiso y exageradamente paciente, y como resultado de esa conducta generalizada es que funcionarios corruptos coludidos con codiciosos empresarios y avorazadas corporaciones transnacionales, entre otras consecuencias, persiste y se incrementa la explotación de recursos naturales no renovables, de la mano con la contaminación del entorno ambiental en las áreas donde operan industrias extractivas y el grave perjuicio a la salud de los habitantes de las poblaciones adyacentes.

Eduardo Villatoro


De esa cuenta, y como de los aprovechados políticos qué se puede esperar, ninguna organización civil se alteró ante la noticia que publicó el diario Prensa Libre, al que no se le puede tildar de tendencia izquierdista o que su línea editorial se caracterice por oponerse a la inversión extranjera, atinente a que la extracción de oro en la mina Marlin, ubicada en el altiplano del departamento de San Marcos, obtuvo ingresos por lo equivalente a Ql,803 millones y pico durante el primer semestre de este año, de los cuales “entregó al país el 4.25 %” de regalías, que representan un poco más de Q77 millones, de suerte que los daños al ambiente a largo plazo serán mayores que los beneficios percibidos.
  
La misma información, generada en Canadá, donde se asienta la casa matriz de la minera Montana Exploradora, señala que el costo de la extracción de oro en el municipio marquense de San Miguel Ixtahuacán, se fija en Q1,443.32, en promedio, y “sigue siendo el más bajo” de las once empresas de las que la transnacional Goldcorp es propietaria o tiene participación en el continente americano.
   Por ley, esa minera está obligada a pagar el miserable 1 por ciento de sus utilidades al Estado; pero como sus representantes en Guatemala son tan generosos, voluntariamente elevaron sus “contribuciones” al 3 %; mientras que, cuando el presidente Otto Pérez Molina era candidato al cargo que desempeña, prometió que al asumir el poder obligaría a las empresa mineras a pagar no menos del 30%, aunque que como reitera la propaganda oficial, no fueron promesas, “sino compromisos”; pero igual, los guatemaltecos aguatan con todo, por su aparentemente innata naturaleza estoica o masoquista.
  
Los impuestos aplicados en otros países latinoamericanos en lo que respecta a las industrias extractivas son más decorosos. En Brasil, por ejemplo, las regalías y las tasas impositivas a las empresas mineras alcanzan el 43 % de gravámenes, en tanto que en Perú la suma de impuestos específicos y regalías, incluyendo una tasa corporativa, es del 33 %.
  
En defensa de la empresa Montana Exploradora, el señor Mario Marroquín, representante de Goldcorp en Guatemala, reconoció que en otras naciones de América Latina las cargas impositivas a la industria minera son más elevadas, pero argumentó que esos países ofrecen mejores condiciones para las compañías, en comparación con las que otorga Guatemala.
  
Imagínese usted cuánto pagaría de regalías la minera Marlin si el gobierno guatemalteco no fuera tan exigente. Agradecidos deberíamos estar con esa compañía por su elevado altruismo.
  
(El resentido social Romualdo Tishudo dice que casualmente leyó en San Miguel Ixtahuacán este grafiti: Un pueblo ignorante suele elegir un gobierno ignorante).