El presupuesto jamás alcanza


Jorge_MARIO_Andrino

Entre aportes constitucionales, gastos de funcionamiento, pago de la deuda (interna y externa) y tan sólo un poco de inversión focalizada y políticamente comprometida, Guatemala afronta graves problemas para lograr un efectivo desarrollo económico-social, que no solo sea sostenible, sino además conteste con las necesidades de cada familia y cada persona que vive en el país.

Jorge Mario Andrino Grotewold


Y es que por esta época del año, cuando el Ministerio de Finanzas Públicas, por intermedio de la Dirección Técnica del Presupuesto ya envió al Congreso de la República el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de cada año, es cuando todas la entidades, públicas y privadas, que ya sea por ley o por “contacto político” encuentran espacio de financiamiento en el erario público, persiguen explicar a los diputados, que el presupuesto asignado es insuficiente para alcanzar sus necesidades, y que por ello consideran injusto que no se les aumente a lo requerido.

El ejercicio de elaboración del presupuesto es terriblemente complejo, pero más terrible es que política y empíricamente es tamizado por el Organismo Ejecutivo, según lo establece el artículo 237 de la Constitución.  Corresponde entonces, al MINFIN realizar la tarea de asignar presupuestos coherentes con las distintas funciones legales, las políticas públicas autorizadas, y principalmente las políticas gubernamentales que cada Presidente tiene como agenda durante los cuatro años de ejercicio público.  De nada sirven los años anteriores, aunque fueren criterios técnicos o hubiere éxitos en los resultados esperados. Una vez el gobierno nuevo toma control, barre con la mayoría de las acciones que orientan estratégicamente las políticas públicas dentro del presupuesto.

Pero al final, cada Municipalidad, entidad descentralizada u organismo de Estado, siempre hace la reflexión que en el ejercicio de cada año, el presupuesto ha sido insuficiente y por ello, requiere que se le asigne más y más.  Poco se indica sobre la ejecución deficiente que pudo haber tenido, o bien si por alguna razón la priorización de ese gasto o inversión, no pudo realizarse por distintas razones, ya sea legales, técnicas o financieras.  Lo que sí es seguro son dos cosas: lo primero es que todas las instituciones persiguen ampliar su presupuesto cada año, logrando con ello que los proyectos de presupuesto crezcan, algunos de ellos sin mayor justificación.  Durante años, la Segeplan ha intentado alcanzar criterios de calidad, orientado a resultados, durante el mecanismo de elaboración de presupuesto; y eso sí que sería un avance. Sin embargo, luego de tanto esfuerzo por provocar una planificación técnica, estratégica, de calidad y con orientación a resultados, el Minfin y el Congreso, no asignan los fondos correspondientes. El resultado: frustración. 

Pero parece que en el caso guatemalteco, el presupuesto jamás alcanza. No importa si la economía se estimula al interno; o si se alcanza a tener inversiones extranjeras. Ni siquiera si existe una reforma tributaria y con ello hay más recaudación; o bien que se logren aprobar préstamos para inversión pública. Nada es suficiente, aunque cada vez haya más y más acciones, siempre hay más y más necesidades dejadas de atender.

El análisis al interno, pasa más por entender al Estado y sus necesidades, con principios de honradez y de solidaridad. De visualizar que no sólo se trata de pensar al individual, sino en colectivo. Y no solo en el ayer, ni el hoy, sino del mañana y el futuro.  Solo así la gran brecha de desigualdad podrá empezar a reducirse, y poder contar con el presupuesto de cada año, como herramienta política y técnica para lograrlo.