Jornada de ayuno y oración por la paz


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Mantener la Paz significa poder continuar avanzando en nuestro diario vivir. Las generaciones actuales deben rechazar las guerras: los jóvenes fuertes de hoy deben tomar conciencia, ser generosos, y con su trabajo y esfuerzo, estar dispuestos a levantar la voz para evitar más destrucción en el mundo y resguardar a toda costa lo más preciado que tenemos: nuestro planeta Tierra, conjuntamente con todo lo que se ha logrado, para mantenernos de verdad en el marco de un desarrollo sostenible.

Grecia Aguilera


Siempre pienso que toda acción positiva puede llevarnos a construir la paz. De esta manera, el sábado 7 de septiembre de 2013, el Papa Francisco presidió en la Plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, la “Vigilia mundial de ayuno y oración” para rogar por la paz en Siria y Oriente Medio. En la convocatoria que Su Santidad dirigió al mundo manifestó: “Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado. Vivo con particular sufrimiento y preocupación las numerosas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero, en estos días, mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por la dramática evolución que se está produciendo. Hago un fuerte llamamiento a la paz, un llamamiento que nace de lo más profundo de mí mismo. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor ha ocasionado y ocasiona el uso de las armas en este atormentado país, especialmente entre la población civil inerme! Pensemos: cuántos niños no podrán ver la luz del futuro. Condeno con especial firmeza el uso de las armas químicas. Les digo que todavía tengo fijas en la mente y en el corazón las terribles imágenes de los días pasados. Hay un juicio de Dios y también un juicio de la historia sobre nuestras acciones, del que no se puede escapar. El uso de la violencia nunca trae la paz. ¡La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia! Con todas mis fuerzas, pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de su conciencia, que no se cierren en sus propios intereses, sino que vean al otro como a un hermano y que emprendan con valentía y decisión el camino del encuentro y de la negociación, superando la ciega confrontación. Con la misma fuerza, exhorto también a la Comunidad Internacional a hacer todo esfuerzo posible para promover, sin más dilación, iniciativas claras a favor de la paz en aquella nación…” Por este poderoso motivo, Monseñor Óscar Julio Vian Morales, Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala, se unió espiritualmente a dicha jornada por medio de “La Hora Santa”, realizada con gran éxito el sábado 7 de septiembre de 2013 en la Catedral Metropolitana. Monseñor Vian inició el solemne acto a las 3 de la tarde con la presencia de Monseñor Nicolás Thevenin, Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa Francisco y Decano del Cuerpo Diplomático acreditado en Guatemala. “La Hora Santa” es una práctica de origen divino dictada por Dios a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690) e impulsada por el Papa Pío XI en 1925 como un santificado recuerdo de la agonía que Jesús tuvo en Getsemaní cuando pronunció con temor y angustia: “Siento en mi alma una tristeza mortal” y luego cayó al suelo suplicando que de ser posible no tuviera que pasar por aquella hora. ¡Sea la paz en el mundo!