Cuando hace varios años, el entonces magistrado de la Corte de Constitucionalidad Gabriel Larios expresó que “detrás de toda decisión judicial, hay una decisión política”, compartí su criterio. Por supuesto, Gabriel no se refería a la infame política partidista corrupta y venal que tenemos en Guatemala desde 55 años aproximadamente.
Se refería a políticas de Estado que afectan a la sociedad en general, inciden en lo económico, en lo cultural, en la salud y en pequeñas cosas como la violencia.
La justicia ideal, académica, se empezó a definir con Justiniano y la desarrollaron conceptualmente Sócrates, Platón y fundamentalmente Aristóteles para que después de una revolución sangrienta en Francia, Montesquieu con su Contrato Social y otros pensadores la fueran desarrollando a su manera, incluyendo en su época, al Maquiavelo malcabresco que dibujó una pequeña figura de lo tenebrosa de la política de hoy en día en casi todos los países que se ha convertido en politiquería o como yo la llamo, la POLITITRUCHA en alusión a la Mara Salvatrucha.
“Constum et perpetua voluntas jus suum cuique tribuendi” decía Justiniano al atribuirle nada menos el calificativo del conjunto de todas las virtudes. Sócrates la miraba como el conocimiento y observancia de la ley y Platón y Aristóteles tenían criterios diferentes, el primero la consideraba como la que mantiene la unidad, el acuerdo y la armonía pero el segundo lo enfoca en el aspecto social y dice que cada ciudadano para ser justo debe respetar el bien de los demás. Pero lo importante es que incluso Platón y Aristóteles afirman que la justicia debe partir de la VERDAD. Y aquí, mientras se juzga a viejos “jóvenes millonarios” por los hueveos que hicieron, siguen campantes como Berger desde que fue alcalde con sus “tomates rojos”; Álvaro Colom, Fonapaz, Covial y otros más. Hasta la Biblia dice que la ley debe ser pareja, aquí no, aquí debe ser dirigida desde fuera no por el poder de la ley, sino del dinero y la fuerza.
Y bien. La política, idealmente debía ser: “el arte de gobernar, dictando leyes y órdenes con autoridad general, cumpliéndolas y haciéndolas cumplir, para remediar las necesidades de los ciudadanos y habitantes de un país y promover el bien público”. La cual solo es un mito en nuestro desafortunado país.
POLITITRUCHA según mi propia definición es: “hermana de la Mara Salvatrucha compuesta por políticos deshonestos, corruptos y mentirosos que buscan robarse el dinero de los demás, cometer crímenes y delitos amparados en la más absoluta impunidad”.
Aquí existe una débil línea inmoral entre justicia y política, aunque no todos los jueces se prestan a ello, afortunadamente.
Veamos cómo nace nuestra justicia: el Estado delega a la polititrucha para que NOMBREN a los supuestos ejecutores de la JUSTICIA, en este caso, hay dos grandes líderes de las clicas más importantes: el congreso y la Presidencia de la República.
El primero elige, entre otros, a los magistrados de la corte suprema y de salas de apelaciones siendo un organismo polititrucho por excelencia; el máximo tribunal (la CC) es electo por clicas parecidas: el Congreso, el Presidente, la Usac, el CANG, la corte, etcétera; el Fiscal General de la República lo designa el Presidente, el Contralor General, el Congreso y así podríamos seguir.
El Ministerio Público y el Organismo Judicial podrían estar controlados por la polititrucha, la nueva mara, por lo que no debe extrañarle las decisiones y los desmadres de juicios de alto y bajo impacto, aunque puedan existir buenos jueces acosados por los poderes paralelos.
Casos recientes como el de Ríos Montt, Portillo, García Arredondo, López Fuentes, los acusados del llamado Frente contra el terrorismo, Paco Reyes (con delitos menores), etc., no solo han polarizado más al país, sino muchos dudamos si de verdad se está aplicando justicia o se están siguiendo presiones que pueden partir de grupos “sociales”, prensa mediática, venganzas personales, polititruchas, en donde un tribunal ejecuta, pero que siembran la desconfianza en la verdadera JUSTICIA. El problema es que los padres de la criatura son miembros de la mara, fuera de que nunca es más cierto el refrán de que del árbol caído todos hacen leña. Yo lo viví, por eso se los digo, fuera de que no defiendo a nadie en particular, sino que ciertos juicios, algunos con 10 años esperando la apertura, huelen desde lejos, a revanchismo, mala fe y faltos de pruebas. Y los cuates corruptos de Berger, Arzú, Colom y Pérez, ¿Dónde están?