¿Adónde irán a parar las banderas?


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Todo este tiempo me he estado preguntando: ¿finalizadas las fiestas patrias vamos a seguir en las mismas? Es que para pronunciar discursos llenos de palabras bonitas sobre el significado de la patria, de la libertad o de sus símbolos ¡somos buenos! Pero para poner en práctica un buen plan para acabar el desorden imperante, poner en cintura a los pésimos conductores de vehículos, en especial los motoristas, a los reclusos en las cárceles, a los delincuentes en las calles o a los corruptos haciendo de las suyas con los fondos públicos ¡somos toda una calamidad!

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Precioso resulta ver a nuestra juventud marchando y sonando sus tambores; más impresionante es presenciar la arriada de nuestra bandera y ¿qué decir cuando se nos hace un nudo en la garganta al escuchar las solemnes notas de nuestro bello himno? Pero, ¿cuándo será el día que vayamos a querer bien a nuestra patria, respetarla y sentirnos honrados de ser guatemaltecos con hechos, con resultados positivos y con pruebas evidentes de que si no es la totalidad, al menos la mayoría debiéramos actuar honestamente con nosotros mismos?

Me sigue reventando el hígado cada vez que compruebo que los valores y principios, los de arriba y los de abajo, los tiramos al bote de la basura. ¿Ahí también irán a parar miles de banderas que hemos visto ondear? ¿De qué sirve tanto patrioterismo, si a la hora de la verdad la patria, nuestro país, es lo último que importa? No, no se puede hablar de civismo, libertad,  independencia, mucho menos de soberanía, mientras sigamos consintiendo la improductividad e ineficacia en la cada día más voluminosa burocracia estatal, autónoma o descentralizada. No podemos seguir dándole tan mala educación a tantas criaturas que henchidos de fervor cívico, bajo las inclemencias del tiempo, se pasan horas marchando para que cuando sean mayores de edad se les caiga la cara de vergüenza porque no saben leer, que apenas conozcan la historia patria, las matemáticas, literatura, buenos modales, buen comportamiento y sobre todo valores y principios?

Cuando Fernando Savater estuvo en Guatemala nos dejó un gran mensaje que jamás debiéramos de olvidar: “En el mundo no hay nada más que los pueblos y lo que no hacen ellos no lo hace nadie. Por eso es necesario defenderse y se debe luchar. No se tiene que esperar que te saquen las castañas del fuego otros países. Si eres débil e ignorante, otros países se aprovecharán de ti. Eso es evidente y por eso hay que dejar de serlo”.

Dentro de poco va a venir un extranjero a decirnos qué hacer para mejorar nuestra justicia y acabar con la impunidad. ¿Será eso suficiente, cuando debiéramos estar pensando y actuando en cómo mejorar la educación, así como la formación ética y moral de nuestra niñez y juventud para que el día de mañana podamos depender de nosotros mismos?