Algunos de los creyentes en un catastrófico calentamiento global provocado por el ser humano, se han complacido en profetizar la extinción de osos polares. Empero, el número de estos osos se ha incrementado extraordinariamente. Por ejemplo, en el territorio ártico de Canadá, el número de osos polares se incrementó en 163% a partir del año 1985 (cuando había 800 aproximadamente) hasta el año 2009 (cuando había 2,100 aproximadamente).
El biólogo Mitchell Taylor afirma que “hay 13 poblaciones de osos polares en Canadá, de las cuales 11 son estables o aumentan”; que “esas poblaciones no están en peligro de extinguirse, ni aun parecen estar afectadas en el presente”; y que “es una tontería predecir que los osos polares se extinguirán en un período de 25 años…” Taylor comenta que “no solamente hay algunos osos más, sino que hay una infernal cantidad adicional de osos”.
En el estrecho de Davis, la densidad de osos polares, o número por kilómetro cuadrado, se ha incrementado extraordinariamente, hasta alcanzar la denominada “capacidad de carga”, la cual, como la define el Departamento de Recursos Naturales de Michigan, es “el número de animales que una determinada área de tierra o de agua puede soportar en un determinado tiempo.” Y en la bahía de Hudson hay por lo menos 1,000 osos polares, o 66% más que el número de osos prognosticado por creyentes en el calentamiento global provocado por el ser humano, que vaticinaban un acelerado derretimiento del hielo ártico, y entonces los osos tendrían dificultad para cazar y tenderían a la extinción.
Matthew Cronin, profesor e investigador de la Escuela de Recursos Naturales y Ciencias Agrícolas, de University of Alaska Fairbanks, afirma: “las poblaciones de osos polares son generalmente saludables y se han incrementado en todo el mundo durante las últimas décadas”.
Y el botánico David Bellamy plantéase esta pregunta: ¿Por qué asustar a las familias del mundo con cuentos según los cuales los osos polares se dirigen a la extinción, si hay confiable evidencia de que se ha duplicado el número de esos animales icónicos, y la mayoría de ellos está mejor ahora en el Ártico que hace 20 años?”.
En el año 2008, un reporte del senado de Estados Unidos de América, sobre los osos polares, informaba que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre calculaba que, en aquel año, había 20,000 osos polares, y hasta 25,000; pero en la década de 1950 y de 1960, había 5,000 y hasta 10,000. Aparentemente, entonces, el número de osos polares había aumentado por lo menos cuatro veces. El reporte afirmó que “la alarma sobre la futura decadencia del oso polar se basaba en predicciones especulativas de modelos computacionales”, y que esos modelos eran “desafiados por científicos y expertos en prognóstico”. Ya en el año 2002, investigadores gubernamentales de la vida silvestre en la Planicie Costera del Refugio Ártico habían afirmado que las poblaciones de osos polares podían estar próximas a “alturas históricas”.
El Ártico es un territorio en torno al polo norte del planeta. El oso polar habita en territorios árticos de Estados Unidos de América (exactamente, Alaska); Canadá, Rusia, Groenlandia (que es un país autónomo dentro del Reino de Dinamarca) y Noruega. Su alimento predilecto es la foca, cuya grasa le brinda preciosas calorías. Dos capas de piel y una gruesa capa de grasa lo protegen del frío; y sus orejas compactas y su cola pequeña evitan la pérdida de calor. Hay 19 poblaciones de osos polares. Esas poblaciones no son subespecies. En el continente Antártico, que incluye el Polo Sur, no hay osos polares. Es el continente de los pingüinos.
Post scriptum. He aquí la clasificación científica del oso polar: reino, animalia; phylum, chordata; clase, mammalia; orden, carnívora; familia, ursidae; genus, ursus; y especie, ursus maritimus.