¿Quién es el responsable? La incógnita prevalece


Gustavo-Osegueda

La Organización de Naciones Unidas ofreció al mundo pruebas “claras y convincentes” de que el 21 de agosto se emplearon cohetes en un ataque en los suburbios de Damasco para diseminar gas sarín, un agente nervioso que provocó la muerte de 1,429 personas. Los inspectores enviados por la Secretaría General de la ONU a Siria presentaron este lunes un informe, en el que aseguran que al menos un 85% de las muestras de sangre tomadas dieron positivo en la prueba de detección de sarín en laboratorio.

Gustavo Osegueda


El Secretario General, Ban Ki Moon, declaró el mismo lunes que en Siria se confirmó el uso de armas químicas, pero que la misión de los investigadores no era determinar quién es el autor del ataque, por lo que no hizo suposiciones acerca de la responsabilidad de los hechos, lo cual deja al mundo de nuevo en la misma situación.

Desde el principio estaba claro para todos que en esa fecha, sufrieron y murieron varias centenas de personas en Siria, entre ellos hombres, mujeres y niños, en una acción cobarde, indignante y humillante, mientras los responsables aún no aparecen. En los videos efectivamente podemos observar a las personas tendidas en el suelo, adultos, menores y ancianos, unos junto a los otros, sin heridas ni sangre, con convulsiones o manando espuma por la boca, víctimas del uso de armas químicas.

Pero hoy, la gran tarea del mundo indignado no solamente debe ser mostrar públicamente los horribles y aberrantes videos y fotografías, sino de demostrar, probar, y sustentar quién es el verdadero autor del ataque, resultado que legitimaría totalmente la operación punitiva en contra del responsable, lo cual en esta ecuación mundial, hasta ahora continúa siendo la gran incógnita.

Según Ángela Kane, representante de las Naciones Unidas para el desarme, la misión de este primer informe no es determinar quién es el responsable, sino constatar el uso de armas químicas, pero anunció que habrá un informe posterior que ampliará la información, sin embargo, todo el mundo espera que la ONU defina con claridad quién utilizó dichas armas químicas.

Si el mandato de la Comisión de la ONU no tiene como objetivo determinar a los responsables del ataque químico, entonces en el mundo continuaremos en el juego buscando al culpable. Washington responsabiliza al gobierno de Assad y argumenta “que los investigadores han dicho de forma inequívoca que se usaron armas químicas y que es inconcebible que otros fuera del régimen las hayan usado», Rusia marca el compás de espera proponiendo salidas con una política de desarme, declarando que el reporte de ONU es “preconcebido y parcial”, Assad argumenta que no fue su gobierno, pero también los grupos opositores extremistas contrarios al gobierno de Assad podrían ser responsables, tal como sucedió en Sarajevo, donde intervino de manera ilegítima la OTAN.

El informe al final evidencia un espíritu cauteloso, pero también temeroso y timorato, que contiene, pero que a la vez no contiene, por lo que se presta para que cada potencia pueda sacar, cada quien sus propias suposiciones. En síntesis, el reporte aún no aclara ni despeja la verdadera incógnita.

Resulta muy decepcionante que las Naciones Unidas presenten al mundo un informe con un comunicado tan escueto y que no sostiene la culpabilidad de nadie, mientras el mundo exige el esclarecimiento para saber quién es el responsable. Esa es la tarea a cumplir por la Organización que vela por la paz mundial, averiguar y declarar, quién es el responsable. No cabe duda que es complicada, pero la incógnita debe ser liberada por ellos, con autoridad de una vez por todas.

Por tanto, si la Carta de las Naciones Unidas concede al Consejo de Seguridad la máxima responsabilidad en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, precisamente en cumplimiento de esta responsabilidad, el Consejo deberá establecer una misión para determinar con entereza quién es el responsable de esta masacre, de manera pronta, clara y sin suposiciones, si desea cumplir con dicho mandato, porque de no ser así estaría quebrantándolo y las consecuencias podrán ser catastróficas, amenazando la paz del mundo.