Un autogol que nos puede llevar al hoyo


Oscar-Marroquin-2013

Esta mañana en su columna semanal, el diputado y economista José Alejandro Arévalo Alburez nos da una noticia de enorme impacto; en realidad es una pésima noticia porque resulta que al aprobar de emergencia y a la carrera el Presupuesto General de la Nación para este año, nuestros diputados eliminaron un párrafo que era cajonero en todos los presupuestos anteriores y que obligaba al pago de las Letras de Tesorería a más tardar el último día hábil bancario del mes de diciembre del año.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Las Letras de Tesorería son un instrumento financiero que utiliza el Ministerio de Finanzas y algunas Municipalidades para cubrir deficiencias estacionales o temporales de ingresos. Muchos de los impuestos se pagan en determinado período del año y hay épocas en las que hay bajas de recaudación que se subsanan, por ejemplo, cuando se vence el período para el pago de impuesto de circulación de vehículos porque ya sabemos que los contribuyentes lo dejamos todo para última hora. Hay meses en los que no se paga el IUSI y así existe gran cantidad de tributos que siendo estacionales, afectan la recaudación mensual y como los pagos y obligaciones del Estado no pueden esperar, se recurre a las Letras de Tesorería como un instrumento para asegurar la liquidez en esos períodos de menor ingreso de tributos.
 
 Pero es un mecanismo financiero de corto plazo que en todo el mundo se usa dentro del período presupuestario y se liquida precisamente en el último día de vigencia del presupuesto. El monto de las Letras de Tesorería no incrementa la deuda pública porque siendo un mecanismo de corto plazo, vence al final del ejercicio y aunque puede alcanzar montos de hasta el 20 por ciento del total de los ingresos corrientes, siempre se ha liquidado el 31 de diciembre o el último día hábil de cada año.
 
 No fue un gol del Congreso, por lo que dice el diputado Arévalo, sino un gol del Ministerio de Finanzas encargado de elaborar el proyecto de Presupuesto. La Comisión de Finanzas y el pleno de diputados pueden alegar, como lo explica Arévalo, que en la premura por aprobar el presupuesto no tuvieron tiempo para leer detenidamente el extenso y voluminoso documento. Pero el Ministro de Finanzas tiene mucho que explicar porque él y los técnicos de la Dirección de Presupuesto no quitaron por casualidad la norma que obligaba a liquidar a fin de este año el monto de las Letras de Tesorería. Esa supresión es mañosa y mal intencionada, por lo que debe haber respuestas y explicaciones, además de las responsabilidades del caso porque hay un notorio fraude al engañar a los diputados haciéndoles creer que las Letras de Tesorería se pagarían como siempre, sin incrementar la deuda pública.
 
 El Presidente de la República tendría que decir si estaba enterado de la jugada del Ministerio de Finanzas y del gol que se le metió a los diputados pero que nos puede llevar a todos los guatemaltecos al hoyo. En efecto, legalmente ahora no hay obligación de pagar a fin de año las Letras de Tesorería y por lo tanto pueden acumularse como deuda para futuros ejercicios.
 
 Es urgente que el Gobierno asuma un compromiso para subsanar la deficiencia en el Presupuesto General de la Nación y que se diga con absoluta claridad que hay provisiones para pagar las Letras de Tesorería al final del año. No es cuestión únicamente de aplacar a las calificadoras de crédito y de riesgo que nos harán pedazos al enterarse de la omisión en el Presupuesto, sino de actuar con responsabilidad de cara a la Nación.
 
 De no ser por la oportuna advertencia que ahora nos hace el diputado Arévalo, acucioso y responsable,  ni cuenta nos hubiéramos dado del fraudulento proceder.