Mis contados lectores recordarán que el jueves 5 publiqué el artículo “Maras: fenómeno criminal”, sobre un análisis del penalista Julio Rivera Clavería, que generó comentarios del doctor en criminología Joaquín Medina Bermejo, que ocuparon mi espacio de anteayer, calificando a la actividad de esas pandillas como un problema social, y hoy resumo planteamientos del también criminalista doctor Byron Titus, guatemalteco residente en la ciudad norteamericana de Boston.
Este compatriota asevera que el caso de las maras demanda la participación y el esfuerzo social de todos los grupos de la colectividad, desde el Gobierno central y los Organismos Legislativo y Judicial hasta las iglesias, sectores empresariales, profesionales, juveniles, políticos, comunidades e incluso familiares, en virtud de que es un problema que afecta a la mayoría de los guatemaltecos, y de ahí que se requiere de soluciones integrales.
Señala que es importante comprender que para reducir esta crisis debe concebírsela como una epidemia social, reduciendo su propagación mediante la reconversión de “escuelas o fábricas de criminales”, en que han devenido los centros carcelarios, toda vez que el sistema penitenciario de Guatemala está penetrado por el crimen organizado.
Además, el caso de las maras es un asunto “regional”, de suerte que su solución no puede ser efectiva si se le ataca desde un plano local. “Se podría semejar a que si en tu casa –ejemplifica Byron– tuvieras plagada de roedores y sólo fumigaras la sala. Las ratas se pasarían a vivir a tus habitaciones”. De esa cuenta, se requiere de esfuerzos paralelos y responsables “reales”, no sólo medidas superficiales para crear “imagen pública gubernamental”.
El programa regional de rehabilitación y reinserción centroamericano que el doctor Titus ha diseñado y que ha puesto en práctica en el sistema penitenciario de Boston “No es una solución completa ni mucho menos final –advierte–; pero sí contribuye a reducir la reincidencia criminal drásticamente, basado en resultados de investigaciones científicas de la última década”…
Agrega que no se obtienen soluciones completas de inmediato; pero es posible alcanzar logros reales mediante un proceso que requiere voluntad y recursos. “No es un asunto de ‘mano dura’, sino de enfrentar la problemática de forma inteligente”, precisa. Admite que, por supuesto, también se demandan respuestas rígidas a los mareros incorregibles, pero dentro del marco legal.
Anuncia el especialista que arribará a Guatemala en el transcurso del próximo mes y que se ha programado para que el 26 de octubre presente un informe condensado del programa de rehabilitación y reinserción social que ha puesto en marcha en la citada ciudad de Massachussets, a la audiencia de la organización TEDxGuatemala City, y que eventualmente podría aplicarse en Guatemala si logra llegar a un acuerdo con el Gobierno.
Ha intentado ponerse en contacto con el titular de la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA), el salvadoreño Hugo Martínez, pero no ha logrado que le conceda audiencia, con el propósito de presentarle una perspectiva regional del problema de las maras, a fin de encararlo globalmente y analizar las probabilidades de encontrar soluciones conjuntas en el área.
(El marero rehabilitado Romualdo Tishudo quien procura ayudar a un excamarada, recurre a un picapleitos:-¿Es cierto que usted cobra Q200 por una pregunta? El leguleyo replica: -¡Caro! ¿Cuál es la segunda?).