Mire usted: 192 años…


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Como quien no dice nada, pasado mañana se celebran los 192 años de la llamada independencia de las Provincias Unidas del Reyno de Centro América, que poco después se convirtieron en cinco dedos formando una mano, asegún dicen.

En aquel entonces,  un grupo de vecinos, por ahí donde está la Plaza Mayor, o Parque Central o Plaza de la Constitución se reunieron y firmaron un Acta que declaró la “independencia” de la que aún se llama la “madre patria”, para poder caminar cada uno por su propio sendero con LIBERTAAAAAAD, así gritado. Mire usted pues, las cosas que pasaron, sin olvidar los cohetes que quemaron doña Dolores y un grupo de vecinos alegres con la noticia.

Héctor Luna Troccoli


¡Cómo nos encontramos ahora, 192 años después? ¿Estamos mejor o peor? ¿Hay menos criminalidad?, ¿hay más funcionarios honestos?, ¿tenemos hambre cero?, ¿violencia cero?, ¿obras construidas sin dar mordidas o robarse la plata como don Jorge o don Jacobo o don Juan José? ¿Hay más amistad y fraternidad entre los centroamericanos y los guatemaltecos? ¿Tenemos ríos de educación?, ¿montañas de viviendas?, ¿bajos sueldos y pocos gastos y menos empleados y funcionarios?, ¿el pisto que pagamos los de la clase media se invierte bien?, ¿las pandillas, el narcotráfico, los extorsionistas, los niños delincuentes, las mujeres violadas y asesinadas, las niñas despedazadas, existían antes? (A Miculax se lo tronaron luego y fue el único degenerado), ¿existía corrupción?, ¿ahora ya no hay corrupción empezando desde la cabeza hasta los pies?  Cuénteme, medite, reflexione, como se dice en los discursos. Escuche usted las palabras libertad, reflexionar, cumpleaños de la patria, etcétera, ¿todo eso valió la pena? Los desfiles es un avance, porque niñas, casi señoritas, enseñan más las piernas y tienen bailes populares al compás de bandas “marciales” para deleite de los degenerados que abren los ojotes de puro regocijo y para entrar en calor.

Hay actos por aquí y por allá, pero tal vez, digo yo, sería bueno pasar revista a la historia para que sepamos lo que fuimos y lo que ahora somos. ¡Se acuerda cuando se dejaban abiertas las puertas de las casas? ¿Cuando las señoritas caminaban por lugares lejanos y no pasaba nada? Cuando un crimen o un robo no solo era totalmente extraordinario sino producía una convulsión social, eran noticias de primera plana que aparecían unas dos o tres veces al año, ahora se truenan a más de 20 al día. Así pues, avanzamos.

Los chapines ya estamos listos para el domingo y para el lunes que indudablemente será lo que llaman “puente” para que descansen, no los que fueron a marchar, sino los que fueron a chupar de la emoción pura y síncera de estos 192 años.

Malaya Don Jorge dirán algunos, otros dirán malaya Jacobo o Juan José y por supuesto, otros suspirarán por Don Miguel, por Don Alfonso, por Don Álvaro (los dos) y por todos los que pasaron forjando el país que hoy tenemos, incluyendo a Don Otto y  Doña Roxana.

Pero hay un saludo especial para aquellos indígenas jóvenes y obreros que con antorchas corren y recorren los caminos de Guatemala porque ellos sí sienten que hay una fecha que merece celebrarse porque lo sienten dentro aunque después retornen cansados a tomar agua llena de parásitos y a comer una tortilla con frijoles parados y chilito  chiltepe más una rala taza de café. Estarán satisfechos de festejar y lo harán con la nobleza que llevan dentro, sin que ello los convierta en los miembros de la realeza que habitan Cayalá, la zona 10, 14 o 15.

Habrá otros que saldrán a pescar. Los ladrones de siempre o bien sicarios por contrato o por cuenta propia que matarán a uno que otro, o unos pilotos irresponsables e idiotas que sobrecargarán un destartalado bus que más adelante se estrellará o se irá a un barranco para celebrar con más muertos los 192 años.

En fin, el 15 ya llegó y ustedes que la pasen bien, si se puede pasar bien un día en este país que lo están hundiendo los que hace 192 años –con pocas excepciones–, nos gobiernan. Y que viva la IIIIINNNDDDEPPPENDDDENCIA, pues…