Los familiares de las personas muertas en aldea San José Nacahuil, San Pedro Ayampuc, se preparaban esta mañana para sepultar a sus parientes, que fueron asesinados el pasado sábado en el interior de una venta de licor.
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A las 02:00 horas de este día, las campanas notificaron la llegada de los once cuerpos de las personas que perecieron el pasado sábado; los familiares que esperaban ese momento supieron que sus seres queridos se encontraban en el salón comunal, donde todos compartirían el mismo sentimiento de dolor.
Al arribar al lugar, cada familia retiró el cuerpo de su pariente, que fue ultimado de forma “extraña”, el fin de semana.
Cleotilde Pixtún Suret, familiar de Santos Suret, lamentó la muerte de su primo, quien relató desconocer de dónde provino el atentado.
Según la información de Pixtún Suret, una hora antes de los atentados una supuesta autopatrulla de la Policía Nacional Civil (PNC) advirtió que dejaran de vender licor a los menores de edad; supuestamente pedían Q500 a los dueños de la cantina para que mostraran la papelería del negocio.
Por otro lado, una familiar de Carlos Chocxoj Salala –otro de los asesinados–, quien pidió no ser citada por temor, exigió una investigación exhaustiva de lo ocurrido, pues nunca antes habría ocurrido algo similar.
Según los relatos de las personas, ninguna de las cantinas pagaba extorsión, porque los vecinos “están organizados”, salen a patrullar y evitan que los delincuentes actúen al margen de la ley, aunque admiten que hay pandillas que llegan de la capital.
A las 14:00 horas aproximadamente, se tenía previsto que los deudos llevaran el cuerpo de sus familiares para realizar una misa, posteriormente serían sepultados en el cementerio de la localidad.
PERSONAS MUERTAS
Según el reporte de los cuerpos de socorro, los fallecidos son Santos García Pitxún, de 20 años; Ronaldo Monro Pixtún, 20; Santos Vicente Tepén, 21; Rigoberto Noj Tepén, 24; Santos Pixtún Suret, 26; Leonardo Agustín Hernández, 29; Carlos Cocxoj Salala, 30; Inés Peinado Ortiz, 32; Aurelio Suret Pixtún, 34; Juan Suret Xuyá, 38.
La mayoría de las víctimas se dedicaba a la albañilería y a la agricultura.