Quiero referirme al viaje que Carmen y yo hicimos para visitar a nuestro hijo y a su familia en Alemania. Nuestro hijo trabaja en una clínica veterinaria como anestesiólogo; su esposa hace investigación en una farmacéutica que desarrolla vacunas y nuestros nietos estudian tiempo completo.
Puedo decir que tuve una nueva etapa en el desarrollo personal, conviviendo con mi hijo, mi nuera y sobre todo con los dos nietos. A los nueve y cinco años de edad, respectivamente, han aprendido alemán y saben cómo movilizarse en la ciudad de Múnich en bus y en tren subterráneo. Nos llevaron al zoológico tomando un bus a una cuadra de su casa, de ahí a la estación del tren. La nieta estuvo pendiente de las paradas para indicarnos en qué estación bajar. De esa parada, el zoológico queda a unas cinco cuadras y llegamos sin dificultad. Después de caminar viendo a todos los animales, emprendimos el viaje de regreso a la casa, helado de por medio, sin ningún contratiempo. Nuestros guías cobraron dos euros cada uno, cosa que consideramos una ganga.
No habíamos visto a la familia en tres años y ese fue, además de otros, el motivo de nuestro viaje. Carmen había prometido llevar a Lourdes a ver a la Virgen de Lourdes en Francia, y Raymond John y Sonia tenían todo preparado para ese viaje a nuestra llegada.
Visitar Lourdes es darse un momento para reflexionar; pasar por la gruta, pararse frente a la imagen de la Virgen en su gruta y ver a sus pies brotando el agua milagrosa que dio a Bernardet hace tantos años, es revivir el milagro. Como peregrinos, participamos en la procesión de las candelas al anochecer. Miles de personas presentes, pero lo más impresionante fue ver la cantidad de personas con algún tipo de discapacidad siendo llevadas en sillas de ruedas, demostrando su fe, su esperanza en la ayuda rogada a la Señora de Lourdes. En este momento la Virgen le habla a cada uno, directo al alma.
El nombre de nuestro nieto es Sebastián Matías y no podíamos olvidarlo; lo llevamos a San Sebastián en España en donde vio la catedral de San Sebastián. De regreso en Alemania visitamos los palacios de Ludwig II de Bavaria, castillos en ciudades amuralladas y muchas iglesias; para nuestra sorpresa, en un pueblo pequeño encontramos un altar dedicado a San Matías y así logramos que como Lourdes renovó su Primera Comunión en Lourdes, Matías encontrara que hay santos que llevan su nombre.
Los castillos de Ludwig II son impresionantes, La Residencia, en el centro de Múnich, es enorme y además de ésta tenía los otros a donde se trasladaba generalmente solo, pues era un rey solitario, admirador de Los Luises de Francia, en especial de Luis XIV El Rey Sol, de quienes quiso copiar su estilo de palacios y jardines.
En este viaje familiar, aprendimos historia y gozamos mucho. Gracias Virgen de Lourdes por ayudarnos a hacerlo posible.