Las finanzas públicas: ¿redistribuir o resignar el futuro?


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El proyecto de presupuesto para el 2014 ya ha sido presentado al Congreso de la República sin ninguna propuesta innovadora, nuevamente administrando la crisis de ingresos y profundizando la deuda. Cuando el ciclo de credibilidad de este régimen apunta hacia abajo, se esperaría una propuesta que justamente buscara romper esa tendencia haciendo asignaciones realistas, –tal vez la única que rompe esta tendencia es educación– y bajo una perspectiva austera, al reconocer que los ingresos no van a aumentar, sino al contrario apuntan a mantenerse e incluso a empeorar.

Juan José Narciso Chúa


La asignación mayor en lo social es el estandarte que el Ministerio de  Finanzas busca colocar de frente para permear el ambiente, pero parece insuficiente. En esa línea se inscribe Educación con Q12 millardos, un monto que se ha esperado por años y aún así, todavía estamos rezagados con respecto a dicha asignación en toda Centroamérica.

El déficit fiscal, según Finanzas, se deja en un 2.3%, por lo menos en papeles, puesto que la realidad indica que la recaudación no va a ser tan alta y se prevé que el crecimiento del PIB también se mantendrá sin mayores alteraciones, reconociendo que Estados Unidos crecerá levemente y la Eurozona todavía se mantendrá en problemas recesivos.

El planteamiento sectorial del presupuesto persiste, no se destaca ninguna propuesta de modificar esta antañona estructura, que todavía tiene vigencia, pero no introduce con certeza el resultado de dichas asignaciones, se queda en buenas intenciones. No se introdujeron cambios, por ejemplo, en la SESAN, con un mal diseño institucional para atender uno de los flagelos más inhumanos de nuestra sociedad y una vergüenza nacional, como es la desnutrición y su papel se reduce a esperar la ejecución financiera de los Ministerios (Salud, principalmente y Educación y Agricultura, en un nivel secundario).

La asignación al MIDES crece levemente, pero este ministerio que apuntaba a constituirse en la punta de lanza en lo social, se ha convertido en la arena de negocios.  Una gestión que ahora se volvió anodina y oscura, no se vislumbra nada importante.  La asignación a las fuerzas armadas se mantiene con cifras de Q2 millardos, pero cualquiera se pregunta ¿para qué?, si las fuerzas combinadas han demostrado su inutilidad con la violencia. Crece también la asignación en el ministerio de la obra pública, para apuntalar al delfín del presente régimen, una reiterada obviedad, que no asegura un candidato ganador pero ayuda.

El servicio de la deuda se incrementa a Q10 millardos, lo que significa dos y medio veces la asignación en salud y un 83% de lo asignado a educación. A ello se suma la nueva deuda bonificada y préstamos por otros Q10 millardos.   Esta situación se torna peligrosa de manejar en el futuro. Incluso para terminar este año, el Ministerio de Finanzas se vio forzado a emitir Letras de Tesorería, con un costo elevado, es deuda de corto plazo y se paga a fin de año.  En fin nada nuevo, bajo el presupuesto del 2014. Un mal presagio para una gestión que sigue profundizando su propia crisis, enredándose en sus propias madejas por primar el negocio con respecto a la gobernanza, mientras la sociedad sigue esperando y un sordo malestar crece y crece.