Subsidiar o no el transporte


Miguel-Saquimux-2012

Las últimas semanas han estado marcadas por las amenazas de la Asociación de Empresario de Autobuses Urbanos, de subir el pasaje al transporte dentro de la Ciudad de Guatemala. Esto ha acaparado la atención de las correspondientes autoridades de Gobierno, cediendo en cierta medida a las peticiones de los empresarios, todo para mantener constantes las condiciones que hasta el momento han dominado, específicamente en lo que a la tarifa se refiere.

Miguel Saquimux Contreras


Para responder a la premisa planteada en esta columna, es imprescindible saber que un subsidio es un estímulo artificial, el cual fomenta el consumo, o la demanda de un servicio, como lo es en esta ocasión, el caso específico del transporte urbano. La finalidad de este es favorecer a determinado sector de la sociedad, aglutinado en una zona específica del país, mediante el otorgamiento de recursos financieros a las empresas involucradas con el objetivo de evitar el aumento en las tarifas.
   
Es por lo anterior que el Gobierno decide ceder fondos -práctica ejecutada mucho tiempo atrás-, siendo esto un foco de polémica, puesto que, se paga por un servicio deficiente. Entonces, profundizando un poco más en la polémica que pueda despertar este tema, algunos individuos y máxime los que residen fuera de la zona metropolitana, siempre se preguntan ¿Cuál es la razón de subsidiar el transporte únicamente en la capital? A esto, las autoridades de turno por lo regular responden, que se debe a que en la metrópoli se concentra un considerable porcentaje de la población guatemalteca en comparación a los demás departamentos, también que la mayor actividad productiva se localiza en dicha área, entre otras.
   
Ante este escenario, sería adecuado plasmar un contraejemplo, y el idóneo sería el referente a las llamadas rutas cortas, o a las que se dirigen a municipios cercanos fuera del departamento de Guatemala, mismas que a diario transportan a pasajeros de forma masiva. Este es un caso interesante, porque las tarifas de dichas rutas se encuentran reguladas en el respectivo reglamento de tránsito, a lo que últimamente se acordó que se permitía cobrar Q0.25 por cada kilómetro recorrido. Sin embargo, hagamos referencia a lo que en la realidad pasa, y para nada es un secreto que varios municipios ajenos a la metrópoli dependen de la actividad económica que en esta se desarrolla, razón por la que muchas personas viajan a diario. Sólo por citar algunos ejemplos, veamos que acontece con los municipios de Chimaltenango, Escuintla y Cuilapa, que en promedio se encuentran ubicados a una distancia de la capital de 55 kilómetros; entonces al aplicar la tarifa sugerida esta sería de aproximadamente Q14, misma que no es cobrada y por el contrario esta tarifa se reduce a Q10 o menos, y en algunos horarios esta puede llegar a un valor de Q7 o Q6.
   
En conclusión, esta rápida e ínfima comparación, podría constituir razón suficiente para afirmar que las tarifas impuestas –a las rutas extraurbanas- arbitrariamente por las autoridades no son adecuadas, y que se encuentran fuera del precio que pueda fijar el mercado, haciendo la salvedad que logran su objetivo de establecer un techo para que no se abuse del usuario. Por otra parte, se manifiesta que el subsidio ha ocasionado una baja en la calidad del servicio prestado, y de seguir con el mismo mecanismo de dotación de recursos se continuará padeciendo este mal.