Idóneo representante de la plutocracia chapina


Eduardo-Villatoro-2013

Dirigentes de la élite del poder económico del país, verdaderos dueños de esta fincota llamada Guatemala, están de plácemes porque uno de sus hábiles portavoces y emblemático intelectual de la derecha ilustrada más conservadora fue nombrado embajador del gobierno del presidente Pérez Molina en Estados Unidos, después de año y medio de esperar en la antesala de la Cancillería y haciendo suficientes méritos desde su columna periodística, en defensa de cualquier resolución, promesa, compromiso, estornudo o eructo del mandatario.

Eduardo Villatoro


Asimismo, están saltando de júbilo sus contertulios neoliberales, especialmente los que también ocupan espacios mediáticos, porque tan pronto como el corpulento analista se aposente en la sede diplomática de Guatemala en Washington contarán con la seguridad de que los intereses de la plutocracia serán defendidos con ardor patrio en la Casa Blanca, y tendrán la posibilidad de asomarse a los pasillos del Senado y de la Cámara de Representantes cuando visiten a su entrañable amigo, aunque sea sólo para estrecharles las manos y aspirar el mismo aire que ventila a los políticos más reaccionarios de la potencia occidental.

Ciertamente no se ha dado a conocer que el señor Ligorría y Carballido ostente determinado grado académico ni se conocen sus antecedentes en las deleitosas esferas diplomáticas, pero supongo que es suficiente su experiencia como “Especialista en diseño de estrategias de opinión pública y su implementación;  manejo y solución de crisis corporativas y políticas; planificación estratégica; diseño e imagen corporativa, y asesoría a personalidades del mundo político y empresarial”, como él mismo se identifica, es decir, ¡la mera taza! en lo que respecta a transparencia, franqueza y sinceridad.

Además está “En capacidad de atender prácticamente cualquier problema que involucre relación con medios de prensa, por compleja y difícil que sea su situación”. Pero implica tener pisto en mano para pagar tales insustanciales y estimulantes menesteres, propios de valores y principios del ideal mercantilista que enarbolaron próceres liberacionistas y los más apasionados seguidores de la  misericordiosa y amorosa solidaridad entre los seres humanos de todas las razas, credos, apetitos y tallas.

Precisamente la robusta figura del diplomático, regodeándose en los salones de la capital norteamericana, donde fraternizan republicanos y demócratas,  embajadores de todo el planeta y altruistas millonarios, será la mejor demostración que el Gobierno de Guatemala ha eliminado la desnutrición infantil y ha superado las metas del programa denominado hambre cero, para disgusto de envidiosos críticos del actual régimen y eternos resentidos sociales que no aprecian las bondades del sistema capitalista en su más genuina expresión.

En resumen, los niños de Jocotán, comunitarios de La Joya, indígenas de  Ixtahuacán, cofrades de Totonicapán, campesinos del Polochic y hasta vecinos de Chinautla estarán dignamente representados en Washington.

(Romualdo Tishudo, chofer de un diplomático, le comenta a innombrable embajador devenido en chaquetero columnista que estaría verde de envidia y al que en la Cancillería lo detestan: –No esté resentido ni desalentado, porque así como la flora y fauna en áreas mineras están en vías de extinción, hasta los chapines más pelados estamos en vías de extorsión).