En adición a lo expresado en opiniones anteriores, su Gobierno y usted en lo específico tienen la responsabilidad de actualizar la gestión y acción del Ministerio de Energía y Minas. Guatemala se ha convertido en un país de posibilidades mineras y las empresas transnacionales, especialmente las canadienses,
jfrlguate@yahoo.com
Con su experiencia y habilidad, han recurrido al procedimiento de obtener concesiones para la explotación de nuestros recursos no renovables, a través de sociedades creadas en Guatemala, ciento por ciento propiedad de estas transnacionales de las que una vez concluida la explotación minera se desligan y heredan a la sociedad guatemalteca todas las responsabilidades y problemas que conllevan en contra del medio ambiente, la explotación y extracción del oro, plata, hierro, níquel y cualquier otro mineral que obtengan el derecho de explotar.
Considerando que el Estado en representación de todos los guatemaltecos es el que concede la exploración, la explotación y la exportación de los recursos no renovables del país, su Gobierno debe cumplir con el compromiso que públicamente usted adquirió de elevar las regalías que deben de pagar esas empresas transnacionales con carátula guatemalteca.
Si pudieron graciosamente, a través de la gremial que han constituido en la Cámara de Industria, elevar voluntariamente el pago de regalías del 1% al 4% y al 5%, según el caso, y esas regalías ascender en el caso de la Minera Montana a más de Q200 millones este año, es fácil calcular que el 96% de recursos que ellos se llevan es de alrededor de Q4,800 millones de regalías. Por tanto, no es justo y razonable que sea solo el 4% o 5% de las regalías lo que tengan que entregar, debiendo ser como usted lo dijo en el Foro de la Asociación de Gerentes: el 30%, lo que equivaldría a un monto de Q1,500 millones de regalías solo en el caso de la mina Montana que se explota en el departamento de San Marcos, cantidad que vendría a ser –en cuatro años– casi dos veces mayor a la deuda flotante, lo que perfectamente amortizaría en un buen porcentaje la deuda pública existente, beneficiando a las presentes y futuras generaciones que sacrificarían el aprovechamiento de un recurso no renovable como es el oro a cambio de una justa compensación y rebaja de la deuda pública que todos los guatemaltecos tendremos que pagar.
Adicionalmente, deberían dictarse normas para que un porcentaje de las regalías o utilidades se invirtieran por la empresa guatemalteca usufructuaria o beneficiaria de la explotación en bonos del tesoro guatemalteco, los cuales no podrían ser redimidos hasta después de que concluyera la explotación minera respectiva y se comprobara que no existen daños ecológicos en el agua, en el medio ambiente de los municipios donde la explotación se ha realizado y así se garantizaría “que no zafen bulto” una vez concluida la explotación y nos dejen en un grave problema ecológico de contaminación. Eso sería la garantía adecuada y justa.
Todas estas disposiciones deben de tomarse a tiempo, en este Gobierno y no recurrir a una moratoria de concesiones de explotación minera que no resuelve ni la pérdida de regalías, ni la contaminación del medio ambiente, por las actuales mineras. Hacerlo depende de la voluntad política de la Presidencia y solo es emular lo que los países desarrollados han hecho para preservar el agua, el aire, la tierra; es decir, el territorio nacional en el presente y en el futuro. Quien así lo realice pasaría a la historia como un patriota defensor de Guatemala y de los guatemaltecos.
¡Guatemala es primero!
Continuará.