¡Aliviados estamos, porque nadie quiere respetar la ley y menos la autoridad! Ahora son los conductores de motos, los que dicen que se rebelan contra las reformas al Reglamento de Tránsito y que no acatarán sus disposiciones. ¿Será que a estos señores les importa poco la constante muerte por vil asesinato, de los cientos y miles de guatemaltecos que han muerto bajo las balas diabólicas e irracionales de los pandilleros y sicarios del crimen organizado, que conducen motocicletas en un tráfico desordenado, para perpetrar tan repugnantes hechos?
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¿Cómo es eso de rebelarse al cumplimiento de la ley? Ningún Estado de Derecho, desde la antigüedad hasta nuestros días, podría subsistir sin el cumplimiento de la ley, porque es una condición que da origen al Estado. Se trata de sujetarse todos a ciertas normas sin las cuales sería materialmente imposible que pudiera haber una convivencia pacífica, un orden social donde se tienen derechos, pero también se tienen obligaciones. Es que solo así, teniendo derechos pero también respetando los derechos de los demás, es posible convivir, no como en un paraíso, pero al menos no con la ley de la selva, vivir en grupo, donde a algunos no les gusta dejar de hacer lo que les venga en gana, pero que saben que de no respetar las normas que todos han aprobado y aceptado, se exponen a que se les castigue con todo el peso y rigor de la ley. Eso se da porque el derecho de la ley es coercitivo, establece normas de conducta, pero también impone sanciones a los que transgreden la ley, puesto que el bien común está por encima de cualquiera clase de intereses particulares. Y en el caso del ordenamiento de la circulación de motocicletas, se trata de una medida cuyo objetivo es lograr una adecuada forma de transitar por las calles y carreteras, y alcanzar la meta de disminuir la criminalidad brutal que nos tiene casi encerrados a entrar en un callejón sin salida.
Cuando se le ha pedido su opinión a la población, y especialmente a los automovilistas y otros pilotos, ellos dicen que la medida es buena para ponerles otro obstáculo a los criminales. ¡Claro, puesto que ya no van a tener la facilidad de ponerse al lado de los conductores, para sorprenderles con una arma de fuego apuntándoles a la cabeza, intimidándoles cobardemente a que accedan a un robo o extorsión, nunca podrían limitarse tantas muertes de ciudadanos honrados y trabajadores, que por el robo de un miserable celular u otros objetos o dinero, seguirían expuestos a estos miserables bandoleros, de la más baja condición humana, puesto que no creen ni le temen ni buscan a Dios Nuestro Creador, pues buscan, siguen y creen en el demonio que gobierna las cloacas del infierno y las almas y conciencias sucias de quienes, en mala hora habitan en un cuerpo creado por Dios, pero que lo han corrompido, para convertirlo en un lugar donde nunca morará el Espíritu Santo. Son gente que ha entregado su alma a Satanás, desde aquí, desde este mundo, por lo que al morir no serán dignos de misericordia ni menos de perdón, porque sus pecados son mortales, ya que han ofendido y despreciado a Dios y a su creación, han violado los mandamientos, porque han matado a víctimas inocentes y han llenado de llanto, dolor y sufrimiento a innumerables familias de nuestro pueblo.
El chaleco de color naranja, con las franjas y número de placa tanto en el chaleco como en el casco, que deben portar, identificará a los motoristas que quieren cumplir con la ley, es decir que, identificará a los que quieren ser honrados, con lo cual contribuirán para poder descubrir, identificar, capturar y procesar a los cobardes, repudiables y vulgares delincuentes que asesinan con alevosía y ventaja, a bordo de una escurridiza motocicleta, que se mueve sin ningún ordenamiento vial. Otra cosa importante será la prohibición de llevar mochilas, bolsas u otros objetos que involuntariamente o a propósito obstaculicen la visibilidad del número de la placa. Además, no podrán viajar más de dos personas en la motocicleta o la cantidad que establezca la tarjeta de circulación. No podrán llevar en la moto a niños menores de 12 años de edad, como lo estipula el Reglamento de Tránsito. Pero, lo fundamental de las Reformas, está en que los motoristas solo podrán circular “estrictamente por el lado derecho de todos los otros conductores de automóviles, camionetas, camiones y otros vehículos”, no podrán alterar ni destruir el formato de chalecos y cascos, ni tampoco deberán subirse a las aceras o banquetas ni usar los pasos peatonales para circular. Establece también multas de hasta Q 5 mil para quienes alteren la seguridad del tránsito, colocando obstáculos.
Varios medios de información han hechos sondeos en cuanto a dichas reformas, y fue increíble que un motorista dijo que: “si ya no le van a permitir a uno adelantarse con su moto entre el tráfico complicado, es decir adelantar, rebasar y cambiar de carriles, entonces mejor saco mi carro y me olvido de la motocicleta”. Abusivo el señor, pero le recordamos que la ley es para respetarse y cumplirse, y en su caso, si tiene carro, pues sáquelo. Pero si se permitiera que estas normas de la reforma al reglamento, esperemos que no sea usted el próximo muerto por las balas de los delincuentes motoristas. Por eso, desde esta tribuna del pensamiento: Columna de Cristal, llamamos a los guatemaltecos a respaldar y exigir el estricto cumplimiento de las últimas normas que han reformado el reglamento de tránsito, para cortarles otro mecanismo de impunidad a estos monstruos de la muerte, que nos llenan de luto, cabalgando sobre las dos ruedas de su maldita motocicleta.