Movimiento por la Unidad Progresista y Popular


Raul_Molina

Hace un año, ante la situación nacional de Estado casi-fallido y la ineficacia e inefectividad del sistema político, particularmente el gobierno, un grupo de personas progresistas con vocación unitaria nos lanzamos a la tarea de generar espacios de diálogo para tender puentes entre diversas organizaciones y personas que quieren enfrentar la crisis con propuestas de consenso que respondan a las necesidades y los intereses de las grandes mayorías del país.

Raúl Molina


Se habló de un espacio de convergencia para las fuerzas sociales y políticas progresistas, es decir, tanto las que históricamente se han identificado plenamente con los principios y políticas de la Revolución de Octubre de 1944, como aquéllas que surgieron para trabajar a favor del cumplimiento pleno y oportuno de los Acuerdos de Paz. También abierto a las organizaciones del movimiento social que conducen luchas reivindicativas, desde la defensa de los derechos humanos fundamentales, incluidos los  derechos a la vida y a la educación, hasta la defensa de la tierra y los recursos naturales, y los sectores populares que tratan de escapar de la marginación y la discriminación. En este espacio también tienen  su lugar los intelectuales y artistas, los universitarios y profesionales y otros sectores de la sociedad civil y muy particularmente las organizaciones de mujeres y representantes y organizaciones de los pueblos indígenas.

Mientras que el gobierno se sumerge cada vez más en la impotencia y el sistema político es cada día más incapaz de enfrentar los problemas del país, este movimiento se ha venido desarrollando e incorporando a valiosas personalidades y ha provocado el interés de fuerzas políticas en el sistema. Queda un gran trecho por recorrer, que comienza por ganarse la confianza y el apoyo de actores nacionales de buena voluntad; pero algunos aspectos concretos se han definido ya: buscamos la unidad en la diversidad, lo que nos obliga a adoptar niveles altos de tolerancia entre diversos pensamientos y proyectos y a propiciar  el diálogo para la búsqueda de consensos; queremos formar un movimiento y no un nuevo partido político; el movimiento se abre al abanico de personas y organizaciones de centro-izquierda, si bien están excluidos los represores y violentos, los corruptos y los que estén vinculados al crimen organizado; no descartamos la lucha electoral, en grandes alianzas y con participación verdaderamente democrática, aunque le damos prioridad a la configuración de un movimiento de naturaleza permanente que garantice las transformaciones profundas que el país necesita mediante la adopción de las grandes luchas que ya se están dando.

Paso importante en la construcción de este movimiento será el Segundo Seminario, que se desarrollará el sábado, 27 de julio de 2013, en el Gremio Obrero (4ª calle 6-27 zona 1), a partir de las 8:00 a.m.. Antes de éste, se han desarrollado seis desayunos en la capital, dos en Quetzaltenango y un Primer Seminario  en la capital, en mayo pasado. El tema principal será “Las luchas sociales y políticas”, con el propósito de identificar de qué manera,  en la praxis, pasamos del debate a las acciones concretas. Necesitamos profundizar nuestras deliberaciones; pero igualmente importante, necesitamos trabajar ya, día a día, junto a las organizaciones y personas involucradas en históricas luchas, como los pueblos indígenas, las mujeres y la juventud. Creemos que aún se puede rescatar el país y pasar de la crisis a la satisfacción de las necesidades básicas de nuestra población, principalmente los sectores más excluidos y discriminados. Nuestros cuatro pueblos se merecen seguridad ciudadana, medios de subsistencia, participación democrática, estado de derecho, justicia social, justicia legal, paz y desarrollo integral. No es mucho pedir después de más de 500 años de colonización política, ideológica y económica.