En el Día Nacional de Francia se conmemora la “Toma de la Bastilla” (1789) y la “Fiesta de la Federación” (1790), para celebrar la reconciliación y unidad de la República Francesa. La Bastilla de San Antonio fue una fortaleza medieval que al ser ocupada provocó el comienzo de la Revolución Francesa en la Ciudad de París.
La principal causa del enfrentamiento fue la extrema crisis en que se encontraba la población, quienes impulsados por pensadores ilustres como el Barón de Montesquieu y Jean-Jacques Rousseau, lograron realizar un cambio definitivo en la estructura social de su país. Francia es uno de los estados más antiguos de Europa y actualmente uno de los fundadores de la Unión Europea. Desde hace muchos años, la amistad franco-guatemalteca se ha distinguido por una relación diplomática continua. El Excelentísimo Señor Embajador de Francia en Guatemala, Philippe Bastelica, en el discurso que dictó el domingo 14 de julio de 2013 en su residencia, con motivo de celebrar la Fiesta Nacional de su país expresó “La relación entre Francia y Guatemala no es solamente la amistad entre dos pueblos, el diálogo entre dos civilizaciones, es también la cooperación entre dos Estados. Esta cooperación se llevó a cabo en un marco multilateral, a través de la contribución de nuestros dos países a la defensa de la paz y de la seguridad internacionales, en particular en el marco del Consejo de Seguridad y de las operaciones de mantenimiento de la paz… La visita (en este año 2013) de la Señora Hélène Conway-Mouret marcó una reactivación del diálogo político necesario entre nuestros dos países. Este diálogo está llamado a proseguir con la visita a Francia del Ministro de Economía, el señor Sergio de la Torre, el próximo mes de septiembre. De igual manera, este viaje confirmará, estoy convencido de ello, una relación económica la cual nos dimos como objetivo reforzar significativamente…” El Embajador Bastelica anunció en ese momento que su misión en Guatemala ha concluido, manifestando con serenidad y remembranza: “Hoy es la tercera -y última- vez que tengo el honor de presidir la celebración en Guatemala de la Fiesta Nacional de Francia. Quizás me permitirán entonces compartir con ustedes unas cuantas reflexiones más personales. No llegué a Guatemala por casualidad. Quise representar a Francia aquí porque había visitado este país, hace más de veinticinco años y había conservado intacto en mi mente el recuerdo de su historia plurimilenaria, de sus paisajes suntuosos, de su pueblo, tan rico en su diversidad y de la afirmación de sus culturas… Volver a vivir aquí estos últimos tres años fue muy enriquecedor. Entendí mejor la complejidad de Guatemala. Afronté sus enigmas y lo que resalto de esta confrontación, más allá de algunas lecciones que llevaré conmigo, es un sentimiento de humildad más grande, pero también de fraternidad. Permítanme citar aquí la obra de un francés cuyo destino quedó suspendido en el tiempo al final de la pista aérea de La Aurora, me refiero a Saint-Exupéry y su Principito: ‘Adiós, dice el zorro. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos’. Espero que esta confesión, proveniente de un diplomático, no demerite mi imagen.” El Embajador Philippe Bastelica no ha citado estas frases solamente por ser parte de “El Principito”, relato universal. Pienso que las menciona porque para él reflejan su sincero aprecio por nuestro país. El zorro hace ver al Principito el valor de la amistad y la esencia de las relaciones humanas. Seguramente a donde el destino decida conducir a don Philippe, él llevará su generosa personalidad.