Virtudes y valores II de III


raimundo-j-wennier

“The best contribution one can make to humanity is to improve oneself”. Frank Herbert

La semana pasada hablamos de las cuatro virtudes universales que son la base del actuar del ser humano para vivir en armonía en la comunidad.

Raymond J. Wennier


Muchas veces la palabra valor es confundida con la palabra norma. Normas son reglas impuestas para ordenar el comportamiento determinado.

Los valores universales son personales para el ser humano y son los que determinan nuestras actitudes y con ellos podemos ser juzgados como buenos o malos por la sociedad.

La palabra valor-an me asusta hoy día porque da la libertad a cada persona de plantear cualquier  deseo personal como valor y se pretende que el deseo sea reconocido por otras como correcto sólo porque es lo que se piensa y actúa acorde.

Es por eso que la sociedad actual está en un desbalance donde parece que no hay una guía universal para que las personas en la sociedad vivamos en armonía.

De nuevo, es la persona en su  interacción con otra, en la sociedad, la que demuestra en el comportamiento del individuo, si rige su vida por valores y en algunos casos por antivalores. Como mencioné en el artículo anterior, la palabra corrupción está en boca de muchos. Veamos ahora las que deberían sustituirla. Debería estar la palabra honradez. Significa que hay confianza en las personas, de que el individuo hace lo correcto siempre. Otra que debe incluirse, cooperación, entre nosotros; el ser humano quiere progresar para alcanzar objetivos y así mejorar día a día. Deberíamos ser solidarios  para con otros. El movimiento cooperativista es un ejemplo de cómo unas personas en conjunto se ayudan unas a otras para progresar juntos. Otra palabra que significa ser consecuente con otras, es bondad, la inclinación de hacer el bien a otros. Debería ser el valor supremo en la conducta humana. Tomando en cuenta a las otras personas, hay que enseñar el respeto hacia los demás.  Es reconocer que cada ser humano tiene dignidad, que es un derecho inherente a todos porque nos viene de Dios. Dentro del respeto cabe el término igualdad. El respeto tanto por sí mismo, para su pareja, familia y miembros de la sociedad en general; da lugar a una fuerza en la unión y la armonía, que se llama amor. Dentro de la unión armónica nace la capacidad de atender, escuchar a otras personas y respetar sus opiniones. También se puede agregar la igualdad de expresión. Esto es la tolerancia que debe existir en la diversidad. Podemos hablar de la paz que garantiza la armonía en y entre todos los seres humanos si practicamos la tolerancia. La libertad el  valor que nos da a todos el derecho de escoger por nosotros mismos entre alternativas que se presenten en nuestra vida. Por último, la responsabilidad, que es la capacidad de responder correctamente a compromisos con la familia y con el trabajo. Seguiremos.