Milson Fredy García Chávez, de 32 años, agente de la Policía Nacional Civil (PNC), fue detenido junto a ocho civiles por la masacre de nueve policías en la subestación de Salcajá, Quetzaltenango. Según se indica, García Chávez es acusado por asociación ilícita y dentro de la estructura era “informante o colaborador”.
mcastanon@lahora.com.gt
Aunque los operativos continúan en Huehuetenango para desarticular la estructura de sicarios vinculados al narcotráfico, el Ministerio Público (MP) e investigadores de la Policía individualizaron ya a nueve personas que tenían diferentes funciones dentro del grupo criminal.
Uno de ellos es un policía que según la Inspectoría General (IG) estaba asignado a la Comisaría 43 y fue detenido por el delito de asociación ilícita.
Según datos de fuentes de investigación, el aprehendido habría fungido como informante o colaborador del grupo que mató a los policías en Salcajá; el móvil del crimen se originó porque el subinspector secuestrado, César García, habría robado dinero a los sicarios y narcotraficantes.
El 19 de junio fueron localizados los tres dedos de García a inmediaciones del Río Valparaíso, en La Democracia, Huehuetenango, lo cual fue confirmado días después por el presidente Otto Pérez Molina.
En esa ocasión también fue hallado un cráneo que se presumía era del inspector, pero las autoridades no confirmaron ni descartaron esa versión.
DESCONFIANZA
Fuentes policiales asignadas a diferentes sedes, comúnmente expresan la desconfianza que existe dentro de las filas de la institución, debido a que consideran que hasta sus propios compañeros podrían causarles daño o trasladar información a grupos del crimen organizado.
Helen Mack, excomisionada para la Reforma Policial, admite que la infiltración del crimen organizado en las instituciones de seguridad y justicia es un problema que persiste y que busca cooptar policías y jueces.
Según la entrevistada, por eso es necesario fortalecer a la Oficina de Responsabilidad Profesional (ORP) e investigar a policías corruptos.
“Es parte de la cultura del crimen organizado –infiltrarse–, pero en el tema de controles internos hay mucho que hacer, hay que fortalecer la Inspectoría para que investigue a policías corruptos y no solo dé sanciones administrativas. Es un tema que desafortunadamente en la Reforma no nos dio tiempo de discutirlo más de fondo, pero que es necesario trabajarlo”, indicó Mack.