Pocas veces en Guatemala tenemos la oportunidad de escribir para encomiar la labor de alguna autoridad porque éstas generalmente incumplen sus elementales deberes y obligaciones. Sin embargo, la forma en que los investigadores de la Policía Nacional Civil y del Ministerio Público lograron esclarecer el caso de la masacre de Salcajá, donde fueron brutalmente asesinados ocho agentes de la PNC y secuestraron al Jefe de la Comisaría, viene a ser un acto importante para las familias de los agentes caídos porque por lo menos el crimen no quedará impune. En ese sentido, y en memoria de los policías muertos, hay que reconocer la importancia que tiene ese resultado de las investigaciones.
Por supuesto que falta mucho por saber, puesto que hasta donde se ha dicho, fueron detenidos únicamente los que participaron en el operativo, pero aún no están los autores intelectuales del crimen. Hay que averiguar, además, en qué sentido se produjo el “tumbe” que según las autoridades fue la causa de la venganza del grupo criminal que se quiso desquitar, de esa manera brutal y tenebrosa, del despojo que sufrieron a manos de la autoridad.
En el país hubo conmoción por la muerte y entre las reacciones de muchas personas estaba la duda de si los agentes muertos estuvieron de alguna manera involucrados en algún tumbe, como había pasado con el caso de Amatitlán. Es importante que se conozcan los hechos, especialmente porque si hay algo que corregir internamente en las filas de la PNC es urgente que se adopten medidas para asegurar que los agentes estén al servicio de la comunidad y no de sus propios intereses.
Pero es significativo ver que aun cuando se trata de estructuras criminales acostumbradas a actuar con la más absoluta prepotencia y confianza en la impunidad, si hay voluntad se pueden esclarecer los hechos delictivos. Cierto que es apenas un caso entre miles que se quedan sin nunca ser investigados, no digamos resueltos, pero la muestra que se nos pinta es que si se quiere se puede y que en términos generales hay capacidad de investigación. Es cosa de utilizarla, de tener la voluntad de combatir la impunidad y de ejercitar las facultades que tenemos para concretar acciones en la lucha contra las distintas formas de crimen.
Y para que la población no sienta que únicamente se actúa cuando hay de por medio intereses porque las víctimas son elementos de las fuerzas de seguridad, es fundamental que se proceda también en casos como el de la abogada Lea de León, para citar apenas uno de los más destacados, puesto que esos crímenes impunes alientan más violencia.
Minutero:
La masacre esclarecida
no les devuelve la vida
pero sienta precedente
que tranquiliza a la gente