Prevención social de la violencia y delincuencia


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Los distintos esfuerzos que el Ministerio de Gobernación hace para contrarrestar el desmedido aumento de los actos violentos en el país, son loables; sin embargo, en cada una de las acciones que toma para lograr su objetivo, se denota falta de seguimiento institucional por no decir abandono de dichos proyectos.

Fernando Mollinedo C.
mocajofer@gmail.com


En este empeño, es vital el concurso de los ciudadanos, incluso de quienes siguen pensando en que “papá gobierno” es el obligado a solucionar todos nuestros problemas, sin tomar en cuenta que buena parte de muchos de ellos pueden solucionarse con nuestras actitudes como vecinos y ciudadanos.
Es cierto que es correcto y recomendable que el Gobierno lleve a cabo acciones junto a la sociedad, especialmente con jóvenes y niños, pero poco se podrá avanzar si nosotros los adultos no hacemos la parte que como padres, madres y vecinos responsables nos corresponde en la comunidad en que vivimos; pues la responsabilidad en la formación y educación con valores no puede delegarse a ninguna autoridad, ni a la escuela; de quien esperaríamos que haga lo que nosotros fuimos incapaces de hacer en nuestro hogar.

Como padres y madres de familia, al ser permisivos con nuestros hijos cuando cometen pequeñas (grandes) infracciones y no aplicamos las medidas disciplinarias del caso, se comienza a generar la cultura de la impunidad; pues compete a nosotros el tener un control sobre con quiénes andan, si van bien o mal en la escuela, si comen sano, si fuman y toman, pues no debemos ni podemos esperar que sea el “papá gobierno” quien venga a orientarlos; pues de hecho y por derecho es nuestra obligación.
Nos parece buena la implementación de las Comisiones de Prevención del Delito que funcionarán en Villa Nueva y San Miguel Petapa; en las mismas participarán los vecinos con una función de prevención y denuncia en dichos municipios calificados como “zonas rojas de delincuencia común”. Ya estamos cansados de ser vecinos y ciudadanos a quienes se nos escapa la calidad de vida como agua entre los dedos al estar bajo el acoso incesante de la delincuencia común. Guatemala está urgida de una sociedad informada, responsable, participativa y organizada; por lo que, estos primeros pasos entre sociedad y gobierno en planes de prevención son bienvenidos.

Estos planes tienen sentido si su objeto real es impulsar la participación de los vecinos en la solución de sus problemas de violencia y delincuencia en la comunidad, pues abre un espacio de reflexión vecinal, ayuda mutua, compañerismo e igualdad en intereses de seguridad para las familias. Los vecinos pueden hacer mucho de lo que el gobierno no quiere o no puede hacer para contrarrestar la violencia; algunas veces se tiene un buena intención pero los operadores (PNC, MP, PGN) tienen funcionarios y empleados enquistados que obstaculizan la aplicación de la justicia, sin embargo, la ciudadanía al ejercitar la cultura de denuncia avanza en el logro del respeto a la vida y el derecho a vivir con tranquilidad.

Esperamos que perduren estos grupos y no se desencanten al poco tiempo por una o varias razones tales como la politización en apoyo a la candidatura de los ahora funcionarios y que este avance pueda ser emulado por todas las corporaciones municipales en la República de Guatemala por medio de los Cocodes (sin afiliación política) con la supervisión del Ministerio de Gobernación.

A los alcaldes les decimos: “Quienes no estén dispuestos a asumir los costos políticos que implica cumplir con las responsabilidades que adquirieron como autoridades y aplicar las medidas reales y necesarias para ejercer un buen gobierno… ¡que renuncien!”.