Un enfoque y una nueva visión de país en función del tiempo


Gustavo-Osegueda

El artículo 184 de la Constitución Política de la República reza: “El Presidente y Vicepresidente de la República serán electos por el pueblo para un periodo improrrogable de cuatro años, mediante sufragio universal y secreto”.

Gustavo Osegueda
gosegueda@yahoo.com


En números simples, un año calendario, para efectos civiles y religiosos son 365 días. Utilizando esta base, cuatro años resultan ser 1,460 días. Cada año representa a su vez un 25% del total del tiempo de permanencia en el poder y 1,460 días representan el 100%.
Si desde el 14 de enero de 2012 el Gobierno actual ha caminado hasta hoy 545 días, entonces se puede decir que ha recorrido ya un 37% de su permanencia en el poder y que el resto, 63% del tiempo, es el porcentaje correspondiente que le hace falta para terminar su periodo presidencial. Un punto porcentual está representado por cada 14 días.
También se puede derivar paralelamente que son en total 208 semanas en el poder, de las cuales ellos ya se han gastado casi 78 semanas y les restan 130 para concluir el tiempo presidencial hasta el 14 de enero de 2016.
Un análisis interesante sería el producto de los números del tiempo en función de la ejecución de las políticas de Gobierno ofrecidas en un plan de trabajo, no como fiscalización en sí, sino como un análisis de trabajo y para conocer avances y logros del Gobierno de turno en función del tiempo.
¿Podemos evaluar globalmente los resultados de Gobierno cuando ya vamos casi sobre el 40% de su tiempo de permanencia en el poder? La respuesta es sí, porque ya hay algunos resultados y algunas tendencias, pero eso será en otra ocasión. Talvez nos damos el tiempo necesario para prepararnos antes de llegar al 50%, que serán unas 26 semanas, o sea dentro de medio año. Con estos datos como base en tiempo podemos verificar para finales de 2013, justo a la mitad del periodo presidencial,  los indicadores de los programas ofrecidos por el Gobierno actual en función de la ejecución y sus resultados reales.
Sin embargo, por otra parte, también muy pronto veremos cómo se prepara y aceita nuevamente toda la maquinaria política de cara a las elecciones de 2015. Desde ya cada partido político que participará en la contienda debe estar analizando estos mismos números y hará sin duda sus mejores esfuerzos proselitistas para alcanzar y acariciar el poder en Guatemala.
Parece muy prematuro y lejano pero no lo es, la planificación es muy importante en relación del tiempo, este marcha muy de prisa y cuando menos sintamos, el Tribunal Supremo Electoral estará convocando a nuevas elecciones en Guatemala para elegir un nuevo Presidente y Vicepresidente para el periodo 2016-2020.
Pareciera ser que cuatro años no son suficientes para trabajar por Guatemala y así lo han manifestado muchos Presidentes, pero no es cierto. Cuatro años deberían ser suficientes si todos los próximos Presidentes asumieran el mismo compromiso por Guatemala, ante una visión mínima de Estado de 20 años la cual deberá ser el reto para ellos, trabajando políticas de Estado de largo plazo por el país, donde el Presidente saliente entrega cada cuatro años un quinto de su tarea predeterminada y así sucesivamente hasta agotar un tiempo que contenga un desarrollo sostenible en esa misma política de Estado, y donde el Congreso de la República y los demás actores políticos asuman de una vez por todas seriamente su responsabilidad, que responsablemente logren vincular a todos y cada uno de los Presidentes entrantes con los Presidentes salientes. No es cuestión de partidismos sino de un compromiso serio con Guatemala y para nuestros hijos,  para que en 20 años todas esas políticas programadas se conviertan en una realidad.
Utópicamente diríamos por ejemplo, el canal interoceánico se hizo en Guatemala en el periodo 2012-2028. Existen ejemplos que así se desarrollan las naciones.