Hasta la saciedad se repite en el pináculo de la banca central, la Junta Monetaria, que “ellos son una instancia independiente”. Por esa razón incluso, los constituyentes incluyeron contrapoderes corporativos, para que no hubiera una aplanadora del Organismo Ejecutivo.
En fecha reciente, el Presidente del Banco de Guatemala emitió declaraciones en relación a la merma de la actividad económica, aseverando que entre los factores que inciden en buena parte son las debilidades fiscales: léase el incremento de la deuda pública y el decaimiento de los ingresos tributarios.
Veremos entonces cómo las instancias altamente decisoras de la Junta Monetaria y los cuerpos técnicos del Banco de Guatemala se mueven a la hora de la confección y redacción de un Dictamen sobre la aprobación o no de cerca de 3.5 millardos en bonos, que irán a parar a los bolsillos de empresas constructoras del Estado que, dicho sea de paso, la opinión pública no tiene ni un ápice de información de qué constructoras se trata.
No sabemos qué constructoras son, pero sí sospechamos quiénes están detrás de todo este negocio: léase caciques distritales, diputados de todo corte y color, gobernadores, alcaldes diversos y por supuesto “constructores” y financistas de campaña que desde los tiempos del ministro bergeísta Edy Castillo inflaron la ilegal e irresponsable deuda flotante del Estado.
Y es que como suele suceder desde hace varios años, los diputados se plantan ante el Gabinete Económico y los encargados de Finanzas para que, como parte de las aprobaciones de préstamos externos, se acompañe de diversas prebendas, léase bonos extraordinarios y temas por el estilo, y hoy la bicoca de Q3.5 millardos para las firmas constructoras, tremendamente coludidas con los poderes de turno en todos los tiempos del período “Democrático”.
Interesante será escudriñar entonces, primeramente, en el discurso del Dictamen de los cuerpos técnicos: de seguro será un Dictamen que ilustre sobre los pro y contra de la medida, pero que con palabras sutiles tendrá que sugerir, nos imaginamos nosotros, en este momento, la aprobación de tales bonos.
Luego vendrá el voto del Presidente del Banco de Guatemala, y nos daremos cuenta entonces de la dirección de los vientos. En el caso de los representantes de los banqueros y del CACIF, creemos que no habrá mucha negociación, y votarán en contra, siempre y cuando se tengan asegurados los otros votos: el de la Universidad de San Carlos y el del Congreso de la República.
Seguramente el designado del Congreso de la República ante la Junta Monetaria, podemos apostar que votará a favor, sobre todo si está pensando continuar en el puesto, dado que hay amenazas para un cambio de silla. Y entonces, voilá, la votación se tendrá asegurada con: el gabinete económico, el Presidente del Banco de Guatemala y el designado del Congreso de la República.
Faltará entonces ver el voto del designado de la Universidad de San Carlos quien llegó a esos recintos gracias a un fogoso discurso que sorprendió a las aplanadoras en el Consejo Superior Universitario. Ya la Asociación de Estudiantes Universitarios ha anunciado su oposición al pago de la deuda flotante con bonos.
De todos modos, muy seguramente amaneceremos el jueves con una carga nada despreciable de varios millardos más en las espaldas de las generaciones futuras.