¿Por qué la masacre policíaca?


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El viernes 14/06/13, el Times de Nueva York publicó en su encabezado sobre el asunto: “Policía guatemalteca emboscada, 8 muertos.” En partes conducentes y en traducción propia dice: “El presidente guatemalteco Otto Pérez Molina dijo el viernes que traficantes de droga emboscaron y mataron a ocho oficiales de policía en un poblado al Oeste de la capital.

Roberto Arias


`No tenemos duda de que fue un grupo del crimen organizado dedicado al tráfico de droga´, dijo Pérez Molina a reporteros durante la presentación de tres nuevos escuadrones de seguridad que incluyen 1,524 oficiales de policía y soldados.
Dijo que la policía está investigando a tres grupos de traficantes que operan en el departamento de Quetzaltenango para determinar quién estuvo detrás del ataque.”  –Finaliza cita del NY Times–
Las declaraciones de diferentes personajes que tienen injerencia en la investigación del múltiple crimen son de suma importancia, pero en niveles internacionales, lo que pesa son las afirmaciones del Presidente de la República. En este caso, el Presidente de Guatemala, general Otto Pérez Molina, se apresuró a declarar que “No tenemos duda que fue un grupo del crimen organizado dedicado al narcotráfico.”; sellando él de esta manera el caso, con la plena seguridad de que fueron narcotraficantes los hechores.
Lo que muchos guatemaltecos no comprenden es la razón de la inmediata seguridad específica de Otto Pérez, que fue el narcotráfico el autor de los macabros crímenes y no otro u otros grupos. Los guatemaltecos saben que para que se cometa un crimen, sea cual sea, debe existir un motivo del o de los asesinos y las razones deben ser lo bastante consistentes como para planificar y realizar un ataque de esa magnitud, tanto desde el punto de vista estratégico como económico, con un grupo de tropas de choque destinado a hacer incursiones ofensivas en terreno enemigo, más aún, siendo Salcajá uno de los más pacíficos poblados de Guatemala, como lo apuntan el Inacif y las noticias internacionales.
¿Cuál es la verdadera justificación que subyace detrás de la orden para la actuación de un comando de naturaleza eminentemente profesional? ¿Quién o quiénes conocían perfectamente los horarios, costumbres y cantidad de oficiales desarmados que habrían dentro del recinto a esa hora? ¿De qué, de quién o de quiénes se vengaron? ¿Por qué secuestraron al jefe de la estación policial en lugar de asesinarlo allí junto a los otros? ¿Cuál es el mensaje a las autoridades o a la sociedad? ¿Podría ser un trabajo interno realizado por falanges del mismo gobierno? ¿Cuál fue el motivo real?
Por estos razonamientos, parece bastante apresurada la seguridad absoluta del Presidente, desde el primer día, sellando el caso con la solitaria hipótesis del narcotráfico. Hay mucho cuestionamiento de por medio que los sectores de Inteligencia seguramente ya se plantearon.
Se escucha en corrillos serios que pudieron ser otros sectores interesados quienes enviaron un comando a realizar esa tarea, con la finalidad de quitar relevancia a eventos tan significativos como el abusivo secuestro de Alfonso Portillo o el triste desaguisado de la Corte de Constitucionalidad con respecto a lo de Ríos Montt y otras ligerezas cometidas. Según lo que se escucha rumorar sotto voce dentro de la ciudadanía, también podría tratarse de una justificación más para reprimir a la población y gobernar, de nuevo, aplicando zozobra y terror para acabar con las democráticas protestas ciudadanas.
Hayan sido las maras, el narcotráfico, políticos u otros grupos organizados con la intención de sostener el terror en Guatemala, exigimos que el Gobierno encuentre rápidamente a los culpables, NO A CHIVOS EXPIATORIOS, con la finalidad de satisfacer la justa sed de justicia que padece esta maltrecha y acongojada población, especialmente a las familias de las víctimas.
Guatemala ya no aguanta más contra la tenaza económica, de corrupción y violencia.