No entiendo por qué


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No entiendo por qué las instituciones educativas insisten en usar instrumentos de exámenes de aprendizaje, cuando hay múltiples formas de evaluar para el aprendizaje, que es el propósito del proceso educativo. Si hablamos de una educación centrada en el alumno, es importante ayudarlo a aprender durante el año y no únicamente enfatizar y centrar la educación en un instrumento que solamente produce estadísticas.

Raymond J. Wennier


Sé que la medición del aprendizaje viene de la influencia del empresariado que basa su proceso de producción en que todo producto o servicio, salga igual para tener una “calidad”, que medible.

Para averiguar si  los alumnos saben lo enseñado, es más fácil usar un instrumento igual para todos, que puede ser calificado por un sistema automatizado (de fábrica).

Se insiste en que los maestros apliquen  “evaluación formativa” en sus aulas como retroalimentación inmediata para hacer los ajustes necesarios. La realidad es otra. Los resultados de los exámenes medibles no se dan a conocer pronto.

Se habla de la tecnología en la educación pero el examen demanda llenar burbujas para  contestar una pregunta de respuesta única; no se evalúa el proceso de pensamiento, o el de resolver problemas y nada del trabajo en equipo. Los tres ejemplos son habilidades para el siglo XXI; no se pueden “medir” esos puntos tan importantes en la formación de los alumnos.

Se habla de colaboración pero los exámenes son individuales. La cultura de grupos en Guatemala enfatiza la colaboración no el individualismo. El trabajo en equipo se aprende teniendo las oportunidades de ponerlo en práctica, aún en las evaluaciones.

Enseñamos que la evaluación responde a cómo se ha trabajado con los alumnos. Sin embargo, la medición es en una sola manera. Se refuerza el uso de metodologías de enseñanza del siglo pasado; modelo de fábrica.

¿De dónde viene la influencia de medir en vez de evaluar?

Dos personas del siglo pasado, consultores de negocios, dejaron sus marcas en la educación. Peter Drucker, en 1954 publicó su libro “The practice of management” donde abordó el tema de “management by objectives”. La esencia es que los gerentes de una empresa definen el objetivo de rendimiento para cada empleado. Resultado,  los maestros han hecho lo mismo con los alumnos. Centrado en el maestro. En los años sesenta, publicó otro libro, “Managing for results”. La idea era manejar a los empleados de “arriba hacia abajo”.

W. Edwars Deming es reconocido por su trabajo en Japón sobre “management” cómo mejorar la calidad del producto; el término usado es “total quality”. Habló de “management by results” como si se fijara en el espejo retrovisor de su carro, constantemente. Eso es lo que significa, fijarse únicamente en resultados. Decía, que la “información, no es conocimiento” y medir es enfatizar información.

La influencia de estos consultores en negocios, aún se siente en el campo educativo. La ruta de medir resultados no es la ruta de la excelencia en la educación. Busquemos otras formas.