Hace 93 años


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El año 1920 marcó el final de la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, derrocado el 15 de abril de ese año tras 22 de ejercicio totalitario del poder y en la culminación de la que se llamó la “Semana Trágica” por los violentos combates entre las tropas leales al dictador y los alzados en armas que lo atacaron en su reducto de La Palma durante ese período.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Entre los dirigentes universitarios que conformaron el Movimiento Unionista dirigido por personas como Tácito Molina, el doctor Julio Bianchi, José Azmitia, Manuel Cobos Batres y Emilio Escamilla, estaba Clemente Marroquín Rojas quien no sólo escribía en el periódico El Unionista, sino también lo hacía en El Estudiante y además fue, desde 1919, portavoz del movimiento contra la tiranía, recorriendo el país para nutrirlo con mayor participación. Junto a Silverio Ortiz y otros dirigentes obreros, participó en el sitio y ataque a la residencia de Estrada Cabrera que precedió a su derrocamiento.

Dos meses después, bajo el gobierno de Carlos Herrera, Clemente Marroquín Rojas junto a otros estudiantes universitarios decidieron editar un periódico para continuar abordando los temas de actualidad nacional como lo hicieron en los dos periódicos ya citados que fueron el alma de la propaganda anticabrerista cuando en diciembre de 1919 se suscribió del Acta de los Tres Dobleces que dio vida a ese importante movimiento conocido como Unionista que logró aglutinar a importantes personalidades de la época para buscar el fin de una prolongada y sangrienta dictadura. Fue así como el 19 de junio de 1920, hace hoy exactamente 93 años, vio la luz La Hora como una publicación sobre la actualidad nacional, tal y como se decía en su presentación.

La vida de La Hora ha ido de la mano de la lucha por la democracia en nuestro país y ha sufrido los vaivenes de sucesivos retrocesos. Por ello es que está marcada por cuatro épocas, puesto que luego del derrocamiento de Carlos Herrera, sus críticas al gobierno del general José María Orellana, por quien sentía aprecio personal, forzaron al primer exilio de Clemente Marroquín Rojas, quien hubo de cartularse como abogado en la Universidad Nacional de Honduras y, por supuesto, suspender la publicación de su periódico.

Muerto Orellana, en 1926 se plantea la elección entre el presidente en ejercicio, general Lázaro Chacón y el contendiente que planteaba al resurgimiento del cabrerismo, el general Jorge Ubico. La Hora surge en su segunda época para librar una vigorosa campaña contra Ubico, “Desnudando al ídolo”, en la que se atacó frontalmente al candidato del partido Liberal, divulgando detalles de su vida y su pasado, factor que fue importante en el triunfo de Chacón.

A la muerte de éste, la avalancha a favor de Ubico fue incontenible y Marroquín Rojas pagó con un exilio de 14 años sus escritos sobre el nuevo Presidente. Nuevamente deja de publicarse La Hora y resurge desde territorio mexicano a finales de la dictadura cuando entraba clandestinamente a Guatemala con fuertes artículos, todos escritos por el fundador de este diario, denunciando los atropellos de la tiranía.

Y la cuarta época arranca diez días después de la Revolución de Octubre de 1944; desde el 1º de noviembre de ese año hasta nuestros días La Hora se ha publicado con la única interrupción, breve, dispuesta por Serrano cuando con un fuerte cerco policial impidió las publicaciones hasta que, rompiendo ese cerco y con apoyo de importantes ciudadanos, salimos con una edición en la que se titulaba: “Clamor para que renuncie Serrano”.

A siete años del centenario, creemos mantener el compromiso de Marroquín Rojas al fundar La Hora. Somos un diario comprometido con la democracia, con la justicia y equidad, contrario a la corrupción y denunciante de los vendepatrias, entre otras cosas.