Por lo visto a los directivos del deporte de las mayorías no les causa ninguna pena los tristes espectáculos que le siguen dando a su afición con eso de mantener a la Selección Nacional de sparring para hacer dinero y poner en evidencia el triste nivel en que nos encontramos. El empate a cero con Belice y el cuatro a cero con Argentina fueron para abochornar a cualquiera. Por su parte, los funcionarios públicos también siguen creyendo que llegar a ocupar un cargo público es para hacer buenos negocios y no para darle a nuestra población los buenos servicios públicos que se merecen, al menos, un transporte colectivo seguro.
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Goleada también es la que siguen recibiendo nuestros funcionarios con eso que todos los días de la semana los medios de comunicación se ven atiborrados por tantos muertos víctimas de la violencia, fuera porque un grupo armado ataque a balazos a un camión repartidor en una de nuestras carreteras; porque aparezcan cadáveres en cientos de sitios apartados de nuestra República; porque en tantos caminos de terracería gente trabajadora caiga víctima de los ladrones al retornar a sus hogares después de haber ido al mercado a hacer sus negocios o porque una pareja de novios haya sido víctima de los usuales asaltantes de la zona.
Es insoportable la violencia que predomina en nuestra sociedad, mientras nuestros funcionarios aparecen por la televisión diciendo con tranquilidad absoluta que “vamos por buen camino” o porque aseguran estar luchando para que los precios de productos de la Canasta Básica estén al alcance de los más pobres. Vaya goleada propagandística la que nos siguen recetando. ¿Y qué decir de la masacre que se cometió en Salcajá, Quetzaltenango? Por ello seguramente un funcionario público se refirió al juego que iba a celebrar su selección de fútbol. Seguramente, pensó que encima de tantas malas noticias se sumaría la goleada que nos recetó la Selección Argentina.
Pero señores políticos que tienen en sus manos los destinos del país, lo que no tiene perdón de Dios es el dolor de doña Lucía Boch, acongojada madre de Carla Lucía Muyus Boch quien apenas el año pasado había culminado sus estudios de secretaria oficinista, al verla caer abatida por las balas asesinas el jueves de la semana pasada, disparadas por uno de tantos grupos extorsionistas del servicio de transporte colectivo que llevan años de estar matando gente y porque el servicio de ambulancia se tardó más de 20 minutos en llegar por el camino antiguo prácticamente intransitable a Chinautla.
Yo le pregunto a tantos políticos engolosinados con el poder: ¿Habrán sido capaces de ir el día siguiente a ver su partido de fútbol pues aunque disfrutan del dinero suficiente para pagar costosas entradas, imposible es tener la conciencia tranquila, mientras nuestra gente sigue yendo todos los días a enterrar familiares a los cementerios por causa de su incapacidad e indiferencia?