¿Quién controla a las purificadoras de agua?


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En Guatemala ¿cuántas “purificadoras de agua” existen? ¿Qué institución gubernamental controla los estándares de “purificación” que tiene cada una de ellas? Será que dicho control en caso de haberlo, ¿es adecuado y verídico? ¿Cuál es la norma sanitaria oficial en Guatemala para la purificación, embotellamiento, distribución y venta del vital líquido?

Fernando Mollinedo
mocajofer@gmail.com


¿Tendrán tales negocios los registros sanitarios en el Ministerio de Salud y Asistencia Social? ¿Existe regulación y control sobre éstos? ¿Cada cuánto tiempo se verifica la misma?  Las anteriores preguntas inquietan a la  población que principia a cuestionar la proliferación de establecimientos que ofrecen “agua pura” a precios relativamente cómodos y baratos.

¿Cuáles son las fuentes de su abastecimiento?  ¿Cumplen con las normas del lavado y desinfección de envases con sustancias sanitizantes que no alteren o modifiquen sus características evitando la contaminación? 

Las plantas deben estar diseñadas y establecidas en instalaciones que permitan efectuar el correcto proceso de purificación; llevar un registro de las pruebas efectuadas a la materia prima (el agua), producto en proceso, terminado, lavado de envases y mantenimiento sanitario del equipo en la línea de producción; pues de lo contrario, podría ser una fuente de enfermedades gastrointestinales.
 
El producto debe cumplir con las siguientes especificaciones: olor inodoro; sabor insípido y las regulaciones en la escala de platino – cobalto.  Lo anterior, debería ser la estipulación mínima que deben observar estos negocios; pues en los cientos de ellos, no todos la cumplen.

Es cierto que el precio del producto es accesible a la mayoría de la población, que ayuda a la economía familiar y representa un ahorro comparado con el precio del producto de otras empresas, también es cierto que, no todos los negocios observan las normas sanitarias, lo cual representa un peligro para la misma población.
Observé varios de estos establecimientos, donde con muy diferentes criterios manipulan el producto referido (agua); en los mismos no se me brindó información sobre el proceso de producción ni de sus fuentes de abastecimiento; en algunos casos llegan los camiones cisterna y depositan el agua en contenedores llamados tinacos o depósitos de plástico sin las correspondientes medidas higiénicas.

Aclaro desde ya, que escribo este artículo como un aviso a las autoridades a efecto de que se implementen o actualicen los procedimientos de supervisión –si es que existen– o bien inicien los controles correspondientes para beneficio directo de la población consumidora del “agua purificada” ¿Cuántos de estos negocios podrían cumplir con las regulaciones estipuladas?

El agua cruda contiene diversas sales, así como materiales orgánicos microscópicos como: grava, arena gruesa, arena fina, arcilla, bacterias, partículas coloidales y otros materiales, por consiguiente, es necesario realizar  algunos procesos de tratamiento para purificar el agua y ponerla en óptimas condiciones para el consumo humano.
En las grandes instalaciones municipales, se utilizan varios químicos cuya composición y función en el proceso de purificación son esenciales; algunos de ellos son: Sulfato de aluminio y Poliele electrolito para tratar la turbiedad del agua; el Sulfato de Cobre que es el material químico que permite eliminar las algas; Cal Hidratada para obtener un PH óptimo de coagulación y floculación, o sea, corregir la acidez del agua para que pueda utilizarse en el consumo humano; el Cloro gaseoso y el Cloro Hipoclorito que son los elementos que eliminan la contaminación bacteriológica; y el Silito Fluoruro de Sodio que se aplica para la prevención de la caries.