Ante la depresión en el Pacífico que se convierte en Tormenta Tropical Bárbara, cuyo nombre está asociado a efectos desastrosos en su comportamiento, semejantes a otras anteriores, las autoridades tienen preocupación. Misma que implica sacar fuerzas de flaqueza y echarle ganas sin pérdida de tiempo, en condición de previsión completa, antes de lamentar después.
No resulta suficiente solo bla, bla, bla; conferencias a la Prensa y las abundantes fotografías, tipo vitrina, carentes de acción efectiva en el lugar, región, o áreas devastadas que viven circunstancias tremendas. Esperamos de inmediato que dicho fenómeno reduzca los daños desoladores en nuestro país. En cada época invernal la población es asolada con ímpetu.
Referente al caso, la conclusión segura viene a ser visualizada, en el sentido concreto que las mencionadas tormentas nos tienen en lista, cuya repitencia exhibe su patético rostro año tras año. Atribuido el hecho lamentable a nuestra posición geográfica entre los dos océanos, abatidos también sin tregua alguna para tomar nuevas fuerzas y medidas pertinentes.
Preparados nunca podremos estar, para hacerle frente común a las tormentas generadoras de cuadros verdaderamente con el fondo de la calamidad nacional.
Empero si será factible adoptar medidas acertadas, ajenas a corrupción, por el contrario con el sustento de la limpieza y honradez tocante a manejar el dinero asignado presupuestariamente, aun de ayudas internacionales.
En tal sentido, merced al desarrollo y tecnología de los medios de comunicación social se advierten las hecatombes y escenas dantescas a luz del resto del orbe. Hay mano del hombre sin duda alguna, responsable debemos admitir la destrucción del planeta Tierra. Está en condición de SOS, día día, a la espera que el Homo Sapiens asuma el rol que le corresponde.
Debido a encontrarse la mayoría de connacionales en pobreza y extrema pobreza se resignan con “una serenidad silvestre” (Werner Ovalle López) puesto no ven alternativa alguna, capaz de cierta mejoría. Y eso que existen ministerios y dependencias gubernamentales, se supone obligadas a atemperar estos casos extremadamente difíciles a lo largo y ancho del territorio.
Enfatizo sobre el particular el hecho recurrente y fijo que las tormentas tropicales nos tienen en lista. Lista de perdedores por supuesto, como ocurre ante la época invernal, lluviosa nada más suelen opinar los analistas que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. Tal vez la suerte les favorece y en concreto viven tranquilos, no obstante carecen de comprensión aguda.
Además, el cambio climático tiene que ver mucho en tales fenómenos, antaño sucedidos muy de vez en cuando. La población menor demostraron suficientes buenos hábitos de vida y costumbres correctas, factor determinante y condicionante de otros regímenes común en su favor y en el resto, en una comunidad y fraternidad ahora objeto del asombro consiguiente.